El principio de Arco 2011

16 Feb

Como era de esperar, Enrique Marty vuelve a ser la cabeza visible de muchos medios. El “feísmo” del que él reniega es una forma más de atraer la atención de la gente. Un arte provocador siempre será un arte más mediático. Aparte queda el talento, totalmente reconocible, de Marty (como ‘Friedrich y Michel en el infierno’, en la imagen). Así que arranca una edición más de la que todos esperan mucho pero que volverá a ser lo que es: un intento de abrir hueco, brecha, de conseguir que el mercado del arte no haga implosión por falta de compradores. 

Además, y mucho ojo, el avispero de ferias paralelas a Arco pueden atraer a muchos curiosos, pero también es una forma de perder energías y concentración en un punto. Es lo que pasa con JustMAD y Art Madrid, que vampirizan parte del mercadeo. El difusor puesto a toda castaña y mucha manía de tirar por las redes sociales. Sinceramente, ni Twitter ni Facebook servirán para vender más, como mucho para crear una de esas olas de atención en la Red que suelen tener como consecuencia más atención mediática. Menos galerías, más concentración, pero también mayor descompresión. Deseamos que les vaya bien, pero sigue siendo cierto que ojalá fuera más accesible: por ejemplo, siendo gratuita para estudiantes acreditados. 

Álex de la Iglesia Redux

15 Feb

Cuando se empiezan las frases con lugares comunes ideológicos se suele terminar en un jardín que nadie cuida o poda: la incongruencia. Lo de Álex de la Iglesia tiene un valor inmenso. Repetimos post de opinión de El Corso, este Corso Expresso convertido ya en el reducto de pensamiento dentro de la web-revista, para alzar de nuevo, leídas muchas reacciones al discurso del director, otra bandera a su favor. (Para ver su discurso, en El Corso).

Sin duda alguna, es Carlos Boyero en su artículo de hoy en ‘El País’, quien más cerca está de la realidad. Que a Álex le han pasado la factura del carnicero y que por el camino va a quedarse solo. Soledad por pensamiento. Una forma de represión silenciosa y de exilio interior. Ya nadie le reirá las gracias, pero ni puñetera falta que hace. Los pelotas, los cortesanos y los corifeos tienen su justo valor: cero. Sirven para subirle a uno la moral, pero para nada más. Y en exceso son peor que una patada en la entrepierna.

Ahora Álex entra en el territorio de Ulises, el de los malditos, condenados, cuyo valor personal es una prueba más de que los grupos humanos sólo tienen un 20% de inteligencia y un 80% de servilismo por parte de mediocres pusilánimes. Hay mucho pagafantas suelto, desde el cine al periodismo, donde abundan los cortesanos, el puterío y la ignorancia. Álex de la Iglesia ha vivido en carne propia una tarde de hace tiempo cuando alguien dijo, en una redacción, “se ha muerto Willy de Ville, joder…”, para obtener como respuesta general una pregunta, “¿quién es ese?”. Vale que no era conocido, pero el desprecio a la obra ajena, más si es un autor, es la marca de fábrica de una sociedad acostumbrada al corporativismo y a doblegar la cabeza del clavo que sobresale a martillazos. La cara de mala folla de Álex es una metáfora visual de lo que se avecina: el ostracismo parcial. Le van a echar mucho de menos, por decir verdades, por ser demasiado soberbio, por ser quien es. Mejor eso que no convertirse en otro nombre que barrerá el tiempo.

PD: “España es muy pequeña y el mundo es muy grande, Álex”. Es el comentario de un foro de un espectador. Un buen consejo aplicable a muchos momentos, sólo hay que cambiar los lugares.

Los Goya de 2011: sí pero no

14 Feb

La gente no va a ver cine español. Tal cual. Las galas sirven para hacer de imán, pero si vuelven a ser tan lentas, largas y algo atolondradas como la de anoche, mejor que las hagan de dos tandas. Eso sería una buena idea: más corta, en sábado y domingo noche, y con más aspecto de programa de televisión. Ganaría mucho.

Una película sobre la Guerra Civil (¿y ya van…?) se llevó el gato al agua. Y encima, en catalán. Los salvapatrias estarán que se suben por las paredes, aunque en el fondo se alegrarán de los cuatro momentos de los Goya 2011:

1. Andreu Buenafuente, resucitado pero no para mejor. Lo que empezó muy bien terminó por languidecer. Como 2010 no habrá otra gala en años, sospechamos. Para el año que viene, si repite (dudoso, ya sin Álex de la Iglesia), deberían dejarle dar algún premio y así nos reímos todos más, porque salvo Maribel Verdú y Luis Tosar, ninguno más parecía anoche tener sentido del ritmo.

2. El discurso de Álex de la Iglesia y las caras de la ministra y de la enredadera Icíar Bollaín: certero, justo, con sentido común, pasándole la factura a la Sinde y al resto del corifeo sentimental-cinematográfico que no deja avanzar al séptimo arte. No se cortó, pero no hizo sangre, fue elegante y diciendo verdades como puños. Nos descubrimos, maestro. Ahora te darán palos, como anoche, 15 nominaciones y sólo una pizca de méritos reconocidos, pero con calma.

3. El fracaso de Rodrigo Cortés, que iba lanzado con el apoyo de la Warner Bros y terminó casi a regañadientes. Dos Goyas, y sólo uno secundario para él. O aprende a ser menos tímido y sobrado o tendrá problemas en el futuro. Talento tiene, ahora le vendría bien un poquito de mano izquierda.

4. Lentitud: en todo. Discursos muy largos sin venir a cuento. Lo mejor, el número musical que arrancó con Luis Tosar. El diálogo con Maribel Verdú estuvo bien, pero entre el capullo de la barretina y los servilismos de la Academia se quedó todo muy acartonado. El espectador quería divertirse y terminó bostezando. Vamos bien, pero hay que levantar la moral: recemos para 2011.

Un consejo: que lo hagan Buenafuente y Corbacho juntos, como poli bueno y poli malo.

 

Lady "Gárgaras"

11 Feb


Bienvenidos al mayor fraude musical en mucho tiempo. No por sus más que posibles “inspiraciones” derivadas de canciones de otras divas del estilo de Madonna, sino que vale más la distorsión y el falso estilo electrónico para parir cualquier gilipollez. Lo sentimos, pero aquí todos coincidimos que Lady Gaga es un producto perfecto de una industria musical que hace gárgaras con sangre (la de otros, claro) para poder seguir adelante. Igual dentro de 20 años resulta que este híbrido de mujer con dibujo manga salido de madre es una buena aportación al pentagrama, pero hoy por hoy no creemos, ni de lejos, que así sea. Su última canción, colgada en su web y en Facebook y que es el adelanto del nuevo disco. ‘Born this way’ se asemeja muchísimo, como ya han dicho muchos, a ‘Express yourself’. Vamos, que la música en EEUU ya va por el mismo derrotero que el cine industrial: remakes, versiones, adaptaciones… nada original, nada revolucionario. Sí es vanguardista su forma de venderse y el paquete en sí, pero no el interior. El caramelo está rancio, por muy bonito que sea el envoltorio. En fin, tampoco es Beethoven y no esperábamos nada mejor. Así que… no lo compren. Háganse un favor, ni lo descarguen, que ya lo oirán machaconamente en las radiofórmulas a sueldo de siempre. Y no ponemos enlaces para no hacerle publicidad, aunque algo, al mencionarla, pero es muy cansina y está en todos lados…

Cambio de cromos Hermitage-El Prado

7 Feb


De museos va la historia. Primero, una buena noticia para el arte contemporáneo, y por fin cierto grado de actividad dentro de ese banco rojo con mucha publicidad y malas crónicas de los clientes, el Banco Santander. Lo del color rojo igual es un aviso… dicen. Luego, por supuesto, por cada cliente hay una historia. Resumimos la noticia que aparece en El Corso.es:

‘Espíritu y Espacio’ es el título de la exposición que, del 9 de febrero al 29 de abril, organiza la Fundación Banco Santander en la Sala de Arte de la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte (Madrid) con los fondos de la Fondaziones Sandretto Re Rebaudengo. Son 124 piezas y 69 artistas de una veintena de países distintos, escogidas en base al criterio y la pasión de la propio Patrizia Sandretto, directora de la fundación, y con la intención de promover artistas, involucrar a más gente en el arte contemporáneo y colaborar con otras instituciones.

Habrá que moverse, porque Boadilla está donde Cristo perdió las zapatillas y se las encontraron los Monty Python, así que paciencia.

La otra es el intercambio de cromos, eso sí, siempre temporalmente, entre el Hermitage y El Prado. El primero es un museo peculiar, que se alimentó con las compras de los zares primero y luego del saqueo de las tropas soviéticas entre 1944 y 1945 en su avane sobre Alemania y todo el este de Europa. Nadie sabe a ciencia cierta cuántas obras de arte robadas en busca y captura se almacenen en los sótanos de este museo de San Petersburgo: muchas, sin duda, porque los rusos no dejan entrar ni a las moscas en esas galerías, por miedo a que los judíos y cristianos de medio mundo reclamen lo que es suyo.

El otro, El Prado, el templo, se formó con las compras estatales: primero de los Habsburgo, luego de los Borbones y después de los sucesivos gobiernos democráticos o no democráticos. Es un tesoro nacional sin precio alguno que va a ceder parte de nuestro patrimonio para exposiciones temporales a cambio de las piezas del Hermitage. Sinceramente: salimos perdiendo, pero es un gesto entre dos de las seis mayores pinacotecas del mundo que abre puertas a la convivencia cultural. Igual entre lo que llegue de San Petersburgo se cuela algo interesante que estuvo alguna vez en manos del mayor ladrón del mundo, Hermann Göring, que se hizo su propio museo de pintura a punta de pistola.

Número 13 de El Corso

6 Feb


Ya estamos aquí un mes más: cada número, un paso, una zancada.
En esta ocasión con reportajes sobre Coldplay en España, un anticipo de lo que será la edición “de crisis” de la feria de arte contemporáneo ARCO 2011 (con especial atención a las galerías rusas); el paso por Madrid de “Éxitus”, de Titzina Teatre y la gran incógnita de qué será de Apple una vez que Steve Jobs, el visionario, haya dejado la empresa por problemas de salud. También recordamos a Marcos Ana por su poesía y por os homenajes de otros a esta voz de la posguerra franquista, viajamos al Mar, como concepto y como recuerdo personal.

El mito de ‘Akira’

5 Feb

Un simple zapeo por los canales de la TDT, que sólo han conseguido que haya más frecuencias para más telebasura, sirvió para darse de bruces con una revolución en la gran pantalla, en la pequeña y en el papel tintado llegado desde el Sol Naciente. Es ‘Akira’, la obra maestra de Katsuhiro Otomo, que a su vez bebe de la versión en papel (más de 2.000 páginas, en función de la edición realizada entre 1982 y 1993). Estrenada en 1988, apenas ha perdido vigencia, más bien, en comparación, sigue siendo la mejor película de anime de la Historia, con permiso del señor Miyazaki y su particular visión “europeizante”. ‘Akira’ fue revolucionaria, por completo, como lo fueron en su día ‘2001, Odisea del Espacio’, ‘Blade Runner’, ‘Ciudadano Kane’ o ‘Psicosis’: una maravilla visual que dio el impulso definitivo al manga en todo el planeta más allá de las series para niños que los europeos llevaban una década viendo. Hoy por hoy es casi un lugar común entre los amantes de la cultura del cómic, un clásico primigenio adorado por autores de Europa y EEUU. 

Nada de Heidi o Marco, aquello era manga japonés auténtico y con todo lo que lo hace diferente: ciencia-ficción, fatalismo, espíritu combativo, profusión de detalles, grandilocuencia, caos, algo de emoción y esa forma de narrar que vuelve loco a cualquiera y que convierte otros anime hijos de ‘Akira’ (como ‘Ergo proxy’, por poner un ejemplo), en auténticos laberintos donde se insinúa mucho más de lo que se cuenta. No es fácil, si no se pilla desde el principio, encontrar la senda para entender ‘Akira’, pero es, 22 años después, una sorpresa encontrársela en un canal de televisión. Concretamente La 2, el último refugio para ciertos tipos de oferta, igual que el programa de Vidal-Folch, ‘Nostromo’. Búsquenla en DVD, o bájensela, que tal y como está el patio casi sería una reivindicación política.