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Banksy y los Simpson

11 Oct

Absolutamente brutal. Desde hoy mismo Banksy tiene más admiradores, un blog a su servicio (nosotros, cual prostituta barata) y el afecto de millones de francotiradores morales (por no decir rompehuevos, que suena feo…, vaya). Esta entrada de los Simpson, emitida en EEUU el domingo pasado (sí amigos, sin censura, tal cual, para que luego digan de la Fox… merecidamente, por otra parte) ha puesto de uñas a toda la gente bienpensante, es decir, los que no ven más allá de sus prejuicios. Ya no es sólo el artista urbano más potente, o más mediático (que para el caso, es lo mismo en ciertos momentos), también es un francotirador más. Por favor, no dejéis de verla: humor negro, ácido, verdadero y con causa. Lo mejor. 

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Kultur con la caja tonta

17 Ago

La televisión empezó siendo una panacea perfecta para el futuro: iba a educar, a informar, a entretener. Lentamente, los intereses comerciales devoraron el invento y la televisión dejó de educar, dejó de informar y, por ahora, entretiene. Un izquierdista susceptible diría que la televisión aliena, desinforma y anestesia; un conservador recalcitrante diría que maleduca, difunde propaganda y envicia. Alguien con dos dedos de frente se da cuenta de que el componente mercantil ya es más importante que cualquier otra misión social.

Lo que fue pensado para ser un pequeño cine y radio en casa, lo que iba a ser el invento definitivo para educar a las masas, se ha convertido en una caja tonta donde salvo excepciones, no hay conocimiento ni sabiduría ni formación. Programas como ‘Cifras y letras’, ‘Saber y ganar’ o ‘El tiempo es oro’ fueron espejismos que en realidad eran trampas para vender publicidad en forma de concurso con dinero al final del trayecto. Los programas musicales tampoco, porque en muchas ocasiones detrás están las discográficas buscando publicidad para sus grupos, por pequeña que sea.

La pregunta es, ¿cabe la posibilidad de que la TV eduque? No, pero por lo menos puede ser el inicio de algo, como una cadena de curiosidad e interés que se abre de forma espiral hacia un libro, una película, un artista o una teoría. A medio camino entre el culto al capitalismo y la concesión a la divulgación está el Canal Historia: a veces es simplón, ramplón incluso, otras, amarillista, pero también es el prólogo de algo más grande que puede llevar a una persona a buscar más información. Hay mucho sensacionalismo en los documentales, en algunos es tan claro que resulta insultante, pero no deja de ser un buen principio, como cuando un escritor tiene un primer párrafo que va directo a la yugular, o un músico vende un primer single bailable y sencillito para colar luego el resto; o los famosos tráiler de las películas, muchas veces con planos que luego no aparecen en los filmes. Es decir, un caramelo para endulzar la tarta que debería venir después. Si de cada diez que ven un documental sobre literatura irlandesa un domingo por la tarde al menos uno o dos se ponen luego a leer a Joyce, Shaw o Beckett, entonces habrá merecido la pena. El resto…, que vea Telecinco.

La vida es un tablero de ajedrez (P6)

10 Feb

Vamos (ejem), a dejar lo de Torrente Ballester para mañana. ¿Qué tendrá la culebra retorcida y ansiosa, hecha de letras y palabras, de ideas y emociones, de narraciones, que nos hace converger a todos sobre un mismo punto? ¿Qué brujería es la del sabio narrador que describe curvas y líneas que seguimos llenos de ansiedad y emoción, que nos pone la soga al cuello y tira bien fuerte para atraparnos en una historia? Envidia y dolor, sabríamos con buena gana la forma de pagar ese don, de saber cómo soltar el garfio y pescar al gran pez que nos lleve a ese nivel de atracción, como si un papel en blanco fuera un gran agujero negro.

Dijo el sabio:

La vida es un tablero de ajedrez,

de noches y días

donde Dios,

con hombres como piezas, juega.

Mueve aquí y allí;

da jaque mate, y mata.

Y pieza por pieza,

vuelve a ponerlos en la caja,

pues hay un destino para la pieza,

para el jugador, y para Dios.

PD: Quien sea listo sabrá a qué nos referimos. Quien sea un freak de los remolinos de palabras, también. Qué forma, dioses, de enganchar a la gente… qué maestría. Y lo del tablero de ajedrez es mucho más que una pista…

The Big Bang Theory

19 Sep

Lo bueno de que el 25% del universo mental conocido del Equipo sea un freak de tomo y lomo es que ciertas cosas las captamos antes que nadie. Siempre queda ese regusto infantil de decir “¡¡yo prime, jajaja!!” bien alto. Hace como cosa de un año llegó a nuestras manos una recomendación de un tarado ocasional: ‘The Big-Bang Theory’, una serie sobre los geeks y freaks americanos, sus pasiones humanas (personificadas en la aspirante a actriz del piso contiguo donde viven o se reúnen todos) que empezaba a levantar el vuelo en EEUU y en los canales de la TDT. Concretamente en los dos de Antena 3, que compró los derechos de emisión y que ahora empeiza a soltar algunos en sobremesa. Eso sí, lo más probable es que como no responda el público a la primera la manden de nuevo al canal Nova y a tomar por saco la bicicleta: vale más una maruja satisfecha (que ve anuncios) que no a esa burguesía rojo ferrari tan exigente y snob (a mucha honra, por cierto, según algunos). La cuestión es que los vimos en inglés subtitulado y luego en español. Los guiños cómplices son inacabables.

Básicamente: si no has visto Star Trek, leído ciencia-ficción, cómics de Marvel o DC, si no has jugado nunca al Halo o no has estado en tu vida en contacto con Dungeons & Dragons, entonces estás perdido. Esta serie, que recomendó hace muy poco Menudina (tiene un gusto refinado para la ficción en TV la niña), es un tributo cultural a una parte importante de la generación alentada en los 80 y 90 y que vive en un bucle cerrado, en un mundo donde las neuronas pesan tanto como las hormonas y donde es fundamental ser un iniciado. De lo contrario no le verá el espectador la gracia ni aunque se la señalen. Así entenderán por qué Sheldon (la nueva versión extrema del siglo XXI, y no judía, de Woody Allen) casi tiene un orgasmo cuando la vecina le consigue una servilleta firmada por Leonard Nimoy y con sus mocos; por qué se gastan 400 dólares en una reproducción exacta de la máquina del tiempo de H.G. Wells, o por qué Halo es como la Ilíada y la Odisea juntas al alcance de un botón. Totalmente recomendable, y el que consiga las temporadas en pirata que avise a los demás, que todos tenemos derecho a reír. Y pensar que todo esto empezó con Matthew Broderick y ‘Juegos de guerra’…

Sangre, sexo, poder = TV

19 Sep

Cuatro empezó a emitir en abierto este lunes pasado ‘True Blood’, desde el primer capítulo. Lo hace a las mil y una horas. Leyendo el blog de Alberto Rey en ‘El Mundo’ descubrimos que es fan de este bombazo televisivo que es una vuelta de tuerca sin parangón a los mimos de Anne Rice y demás ralea de marginales literarios que han alimentado uno de los mitos contemporáneos más y mejor construidos. El vampirismo tira, y lo hace, ya lo dijimos semanas atrás, porque fusiona la sangre con el sexo y el poder. Los tres vicios ancestrales del hombre. Alberto Rey deja este párrafo escrito al respecto:

“‘True Blood’ ve relegada su emisión en abierto a las mil de la madrugada. ¿Por qué? Porque, ¿salen tetas? Porque, ¿sale sangre? Porque, ¿no es apta para menores? Por favor, señores de la tele, piensen con la cabeza: ‘True Blood’ es un bombazo y tirándola por el retrete de esta manera se comete un gran error”.

Y como si nos leyeran la mente, al poco llegó a nuestro correo un mensaje respecto a la entrada que hicimos el 6 de agosto (‘El origen perdido de True Blood‘ – pinchad para verla) dándonos las gracias porque alguien la había visto (pirata, obviously) y se había enganchado. Nada queridos, para eso estamos aquí, para haceros felices…, al menos a unos cuantos. Disfrutadla.