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Blanca Portillo y el romanticismo

3 Ene

Blanca Portillo vuelve en ‘Paseo romántico’ (dirigida por Laila Ripoll) de la mano de Becquer, Larra o Zorrilla, nombres muchas veces olvidados, obviados o dejados de lado y que son los Byron y compañía en versión española. El romanticismo no gozó de buena prensa entre los creadores, a veces muy apegados a la tierra, otras tantas demasiado cargados de filosofía y finalmente experimentales, vanguardistas o pacatos burgueses. Portillo es una actriz como la copa de un pino, un animal de tablas que dejó la TV cuando estaba en lo más álgido para ser lo que siempre ha querido ser, actriz de teatro. Y de cine, al que también deja tirado más de una vez para volver a esos alto sobre un mar de butacas que la esperan. En la gira de la obra ‘Paseo romántico’, un recitativo e interpretativo con los textos clásicos de los más grandes de ese siglo XIX teñido de rojo sangre y pasión, pasarán por Salamanca el 4 y 5 de febrero por el único teatro con algo de empaque: el Liceo. Porque el resto son como el mítico estadio Delle Alpi de la Juventus: “el más grande del mundo porque nunca se llena”, dicen entre risas los tifosi. Al lado de Blanca, Ginés García Millán y José Coronado, a los que se merendará. 

La crisis que no cesa

26 Jul

No hacen falta muchos comentarios, simplemente vamos a reproducir partes del texto publicado por elmundo.es en su edición de hoy sobre el último informe de la SGAE sobre asistencia a espectáculos. Son como tres cañonazos:

1. El teatro, que se resistía a caer a pesar de la crisis, y que no se puede piratear, perdió casi un millón de espectadores en un año. La pérdida fue de unos 3,3 millones de euros de ingresos.

2. La afluencia a conciertos cayó un 8,4%, hasta 31.1 millones de espectadores, mientras que la taquilla perdió 10 millones de euros.

3. El cine, hundido en la miseria por la piratería y según qué fobias nacionales, aumentó el volumen de espectadores sólo por el uso del 3D, que como novedad durará hasta que la gente se acostumbre y luego volveremos a lo mismo. Hasta los 678 millones de recaudación.

Conclusión: el truco del mago del 3D ha surtido efecto, y pasa a engrosar la lista de avances del cine para meter más espectadores en las salas (color, sonido, formato de las pantallas, pases de mañana, el Dolby Surround, ahora esto de las gafas…), mientras que la crisis ya pasa factura a los espectáculos que no se pueden piratear, como el teatro y los conciertos. Cuando escampe volverán a subir, pero mientras tanto, alguien debería decirles a los jefes de los festivales que bajen los precios, que más vale pájaro en mano que no millones volando. Es un paso, y más en un país donde lo gratuito está sacralizado como aquí.

Dos tortas por el precio de una

3 May
Primer guantazo: ha dimitido la directora de Arco, la misma que hasta hace unos meses decía que la crisis se había superado y que todo iba bien, que eso de la rebelión de las galerías era una manipulación y bla, bla, bla… Razones: colisión con los gestores de Ifema, políticos o puestos por políticos, con lo cual no les interesa tanto el arte como la posibilidad de darle rendimiento al invento; y por supuesto, la pasta, que no entra, que se aleja de Arco y de Madrid. Cuatro años han dado para mucho, para demostrar que no hay sector que la guillotina económica no descabece y que, las ferias de arte, como los equipos de fútbol, sólo funcionan si el presidente o el jefe se mantiene lejos del fútbol y deja hacer a los que saben. O puede que no, que sea simplemente porque hay ya tantos intereses que no deja de ser una sesión de bizantinismo cualquier cosa que lleve la etiqueta de oficial cerca del nombre. También podría deberse al agotamiento de la feria, necesitada de una urgente reformulación si quiere sobrevivir en el futuro. Igual éste es un primer paso, o no, eso ya veremos.

Segundo guantazo: a la Sgae, por lista. Ponen un circo y a estos pobres les crecen los enanos. Por no saber montarse mejor el negocio. Resulta que los ganadores de las 23 categorías de los Premios Max debían conocerse a las 21.00 horas de hoy lunes, pero algún listillo le dio a la tecla antes de tiempo y salieron publicadas horas antes de la gala todos los resultados. “Tomaremos medidas y se hará una investigación para saber qué ha ocurrido”. Bonita frase, es la misma que suele decirse cuando hay un atraco, un asesinato, una filtración, un accidente o un desastre natural. Más leña al árbol que intentan tirar entre todos de la Sgae, incapaz de reaccionar ante la nueva era digital con otra respuesta que no sea recaudar dinero como lo haría el Fisco, sin amoldarse a los nuevos tiempos, protegiendo de verdad a los autores de la piratería. Empiezan a parecerse ya a los antiguos recaudadores de impuestos del Faraón, que cuando no había dinero o sacos de grano se llevaban a una hija o hijo del campesino a modo de pago en especias. En Inglaterra, en la Edad Media, los colgaban del árbol más cercano. Más que animadversión generan compasión: y los medios de comunicación se la tienen jurada a la Sgae, de la que más tarde o más temprano formaremos parte (sigh). Populismo y mala gestión se unen en la cacería. Un fallo en una edición descafeinada donde sólo triunfaron ‘Urtain’, de Animalario, y Blanca Portillo con su espectacular interpretación de ‘Hamlet’.

Día del Teatro

26 Mar

Para ver más grande el texto, sólo hay que picar en la imagen, que saldrá (debería, queremos decir) ampliada y podréis leer sin problemas. Para aquellos que ya usan gafas y demás. Saludos.

‘Spamalot’ – 50% es mejor que nada

25 Ene


Pregunta: ¿Es capaz la cultura española de recoger e imitar el estilo absurdo, surrealista y desmedidamente inglés de los Monty Python? Respuesta: Puede que sí, puede que no. Puede que a ratos, puede que la imitación sea la esencia misma del elogio, pero ‘Spamalot’, en Madrid, puede que también en Salamanca, deje cierto regusto y cierto aire a nada. Es pythonesque hasta cierto punto; después de todo es la versión española del mismo musical que ellos mismos montaron y estrenaron en Broadway. No obstante, no llega a ser realmente pythonesque. Es un quiero, puedo pero mire usted, no llego. La mezcla de sketches entre ‘Los caballeros de la tabla cuadrada’ y ‘La vida de Brian’ le quita muchísima identidad a un musical que pasa más por pastiche mal fusionado de momentos míticos de los Monty Phyton que realmente una idea nueva y original.

Es posible que sea la nueva franquicia para explotar el negocio: luego vendrá el musical sobre ‘La vida de Brian’, y puede que después el de ‘Fliying Circus’ o ‘ El sentido de la vida’. Los fans buscan al grupo pero se topan con un musical que sólo les encandila a ratos. Una pena, aunque merece la pena, valga la redundancia. Quizás cuando la saquen en DVD gane puntos… o no. Aunque uno 50% es mejor que nada. Mientras tanto, volvamos todos a los clásicos de la BBC de siempre. Porque, ¿puede una golondrina transportar un coco? Quizás, si es africana…

PD: La pregunta final, sólo para iniciados. Es lo que tiene ser fan de los MP: muchos serán los llamados por la curiosidad, pero muy pocos los elegidos.

Tricicle

19 Ene

Un leve gesto sirve para partir la caja torácica. No es una llave de artes marciales, no es el gatillo de un arma, no es la empuñadura de una espada: es Tricicle. Desde aquella versión de la canción de Julio Iglesias, vista pro vez primera en televisión en los 80, estos tres gamberros aburguesados (sí, y además catalanes y además no lo niegan – ninguna de ambas) han conseguido hacer reír en paralelo a Martes y 13. Pero mientras el lenguaje y los giros y guiños del absurdo eran fundamentales en Millán y Salcedo, en ellos la palabra sobra: sólo es un gesto, un movimiento de una mano, una cara, una mirada, una ceja arqueada… y la risa. Es el nivel más básico, intuitivo, primitivo y eficiente de la carcajada. 

“Reid mientras estéis vivos. Si os duele, estáis vivos; si os reís, estaréis todavía más vivos”, dijo Gervaise de la Rochelle mientras cruzaba el Rin aquel lluvioso martes de febrero de 1945. ‘Carrick’ es lo último de Tricicle, más fenicios que nunca, pero al mismo tiempo con nada que demostrar. Puede ser bueno o puede ser malo: sea como fuere, los viejos monstruos siguen adelante como unos Rolling Stones del humor ibérico que no han parado. Ni lo harán. Son, por decirlo así, y junto con Buenafuente, la cara más universal y menos nacionalista (en principio, ojo) de la carcajada catalana. Son como esa pirueta que hacía Buenafuente: cuando estaba en TV3, para poner tenso al personal y hacer reír al público trufaba sus monólogos y diálogos de palabras y frases en castellano. Cuando se fue a Antena 3 hizo al revés y empezó a ser más catalán que nunca. Lo que sea por llevar la contraria: lo que sea por hacer reír. Ya saben: si duele, vivimos, si reímos, vivimos más. Tricicle estará el 2 y 3 de abril en el CAEM salmantino. 

La muerte y la doncella

5 Ene

Ariel Dorfman, chileno, luchador de difuso origen centroeuropeo en la más blanca parte de Sudamérica, y al mismo tiempo también la más babanera. En 1992 publicó el texto que luego sería una de las obras de teatro más representadas del mundo, ‘La muerte y la doncella’, la misma que pasará por el Liceo el 23 de enero con Emilio Gutiérrez Caba, Luisa Martín y José Saiz. Sólo tres personas para narrar una opción retorcida y maquiavélica, la tentación del camino recto: una víctima de torturas durante la dictadura (da igual que sea Chile o Argentina, o cualquier otra), a su vez esposa del más reputado jurista de derechos humanos del país, encuentra al doctor que ayudó a humillarla y vejarla en aquellos años. Y no se le ocurre otra cosa que secuestrarle para devolverle la moneda años después. Es la vendetta, la justicia hebraica, Hammurabi convertido en realidad amordazada y a punta de cuchillo, pistola o lo que sea. Es un dilema, una opción moral que se repite un millón de veces al día en todo el mundo: confiar en ese difuso concepto de la justicia equitativa propia de la democracia o el viejo instinto del ajuste de cuentas. Merece la pena aunque sólo sea por ver a Gutiérrez Caba, un monstruo de los que ya quedan pocos; también por descubrir que Luisa Martín hace mucho que dejó de ser la chacha que encumbrara Emilio Aragón en aquella serie de cuyo nombre nos hemos olvidado (afortunadamente). Qué bien le sienta el drama a los actores, aunque hacer comedia sea más difícil. Y para abrir boca, un pequeño avance.