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El "homerismo"

25 Ago

Desde que Matt Groening creara uno de los arquetipos de ficción más grandes de la historia, esto es, Homer Simpson, el vocablo “Homer” se ha convertido en un quebradero de cabeza. En inglés, Homero se traduce como Homer, con lo que los ya de por sí iletrados colonos americanos que antes no sabían quién era Homero, ahora menos todavía. Sin embargo, nosotros, en el lado correcto de la civilización (o eso dicen en Bruselas), debemos distinguir entre “homérico” y “homerista”, de homerismo. El primero es el héroe de la tradición griega, el antiguo, el Ulises que desde su condición humana lucha contra el destino, los elementos y los dioses, todo con tal de regresar a Ítaca y así poder recuperar su trono, su familia y su patrimonio. Homero creó al primer héroe occidental conocido, el espejo en el que todos debemos mirarnos. También es ese pobre merengón que vive en Barcelona y que tiene que soportar la pesadez del victimismo rabioso que, para una vez que escucha sonar campanas, reclama para sí la eternidad cuando apenas ha empezado a caminar para seguir a los dioses con toga blanca… ejem.


Por el contrario, homerista es el fiel seguidor de Homer, ese héroe de clase media que sólo desea vivir como quiere, satisfacer sus pequeños vicios, beber con sus amigos en el bar de Moe, tener algo de dinero en el bolsillo al acabar el día, achucharse con su esposa Marge, que su jefe no lo machaque mucho y que el Gobierno no le quite demasiado con los impuestos. Él también es un héroe homérico, pero moderno, un tipo sin superpoderes, sin grandes riquezas, ni dotes de mando ni un reino al que volver. Es como el resto de pequeños sacrificados anónimos que tienen que cuidar de otros y de sí mismos y para los que cada día es una travesía por el Egeo con todo en contra.

Quizás por eso Los Simpson se han convertido ya en un icono cultural, en algo más que una serie de éxito con 20 años de emisión, con millones de seguidores por todo el mundo. Han triunfado porque han redefinido a Ulises y lo han convertido en ese memo ligeramente paleto pero virtuoso y alma espartana con el que se identifican todos, especialmente los que curran día tras día para poder comer y vivir. De la misma forma que todos somos hijos de Ulises, todos también somos vecinos de Homer. El resto, o son unos gorrones, o unos burgueses que no saben lo que cuesta poner un poco de mermelada en el croissant a la plancha de cada día.

Los Imprescindibles de Corso Expresso – ‘La Odisea’

16 Ago


Llevábamos mucho tiempo queriendo hacer este post, este imprescindible que todos los niños occidentales (lo sentimos, pero la épica individual homérica no pega con otras civilizaciones) deberían leer a toda costa. ‘La Odisea’ es de lejos el mejor texto escrito de la historia, la suma de todas las virtudes y defectos del “homo occidentalis” y una guía sobre la moral, la amistad, el honor, la religión y la sacralidad del individuo. Al contrario que todos los demás héroes homéricos o mitológicos, Ulises es un hombre sencillo que se enfrenta a los dioses no con una fuerza sobrehumana sino con su astucia; es, además, el primero que rechaza la inmortalidad cuando se la ofrecen y que sólo desea seguir siendo un hombre, rey de su casa; y también el primero que se atreve a desafiar a los dioses. Desde el punto de vista religioso, Ulises es el primer mortal que al reconocer perdido en el mar que sólo es un hombre se convierte en el referente, en el padre de Occidente, de Europa y de América. El simbolismo de ese gesto, reconocer que es inferior a los dioses, no sólo le libera para siempre de la carga del destino sino que pone lo divino en su sitio al quitarle todo peso real. Los dioses pasan de ser actores reales del mundo a simples figuras alejadas de nuestra realidad. En el fondo, Ulises gana. Aquiles murió, pero Ulises sobrevivió y llegó a Ítaca, la patria soñada. Todos tenemos una particular Ítaca a la que volver. Por eso, porque todos somos “hijos de Ulises”, y porque su viaje le convirtió en el padre de Occidente, es por lo que se convierte en imprescindible. Y en un referente continuo de este blog, porque verán cómo la ‘Odisea’ aparecerá de vez en cuando.