Archivo | junio, 2010

Maldita Inglaterra…

30 Jun

Sí, una vez más la Pérfida Albión ataca de nuevo, esta vez en forma de corredor de Fórmula 1, Lewis Hamilton, que llama envidioso al paladín español Fernando Alonso (ha ha ha) y se mete con un doble campeón del mundo. El problema de Inglaterra, como recuerdan una y otra vez los historiadores, siempre ha sido el mismo: su pequeñez espiritual, convertida en victorioso pragmatismo materialista que les llevó a construir un imperio y a consagrar su cultura como la vara de medir universal. Nuestra civilización bebe directamente de las aguas anglosajonas, tanto en su fuente originaria (Reino Unido) como en las ex colonias (EEUU, la maltratada Irlanda, Australia, Canadá, Nueva Zelanda…). La música, el cine y muchas de las corrientes literarias vigentes hoy salen de esa amalgama cultural. 

Odiamos y amamos a Inglaterra a partes iguales, porque les admiramos, pero también porque su única obsesión es denigrar a todo aquel que le suponga un escollo o problema, jugar sucio para quitárselo de en medio y luego disfrazarse de juego limpio. Dice el proverbio, “no hay mayor hipócrita que el moralista lleno de virtudes”. La excusa es que varios historiadores han desvelado una duda: quizás la Armada Invencible no fue derrotada, sino que todo formó parte de un bulo enorme de Isabel I para evitar que su país se hundiera en tan delicado momento, que fueron las tormentas y no Drake la clave para el desastre. Sea como fuerte, qué bonita es la Union Jack y qué ganas de pegarle fuego a veces. Hamilton sólo es una muesca más de esa soberbia inglesa, sea blanco, negro o café con leche como él. 

Dicen los profetas de las teorías culturales que Occidente vive su Era Anglosajona, que terminará cuando ascienda el español y el portugués en América, el chino en Asia y las lenguas continentales centrales (francés, alemán, polaco, ruso) en Europa. O puede que no. De todas formas, por cada inglés molesto piensen como nosotros, recuerden ese mítico día del 4 de julio de 1776 y cómo un grupo de pordioseros pusieron de rodillas al Imperio Británico. Siempre nos quedarán las Trece Colonias, aquel paraíso liberal antes de convertirse en el Imperio Americano. 

¿Qué tiene Escandinavia con la música y los libros?

28 Jun

¿Qué puñetas tendrá Escandinavia para que no paren de salir músicos y escritores a punta pala? Hay una razón aparente: la soledad, esos inviernos crudos como una tragedia shakespeariana que sólo deja tiempo para leer o crear, una religión que les conduce irremediablemente hacia el esfuerzo personal, un sistema educativo superior donde se cultiva el fondo más que la forma magistral. Y sobre todo, un alma que es como las aguas del Mar del Norte, turbulentas. Ya hemos hablado mucho de las letras nórdicas, pero no tanto de la música. Tomamos prestado de ‘El País’ unas palabras sobre Olöf Arnalds, autora de la ininteligible ‘Innnundir Skinni’. Una islandesa llegada desde la patria del volcán que odia los aviones y del paraíso que hizo crack en las finanzas. Siguiendo la estela vaporosa y mística de Björk o Sigur Ros, el periódico define su música como “crepitantes arpegios de guitarra, que acompañan a unas canciones honestas y sin artificios”. Folk que se resiste a serlo, más o menos. Pero la duda sigue en pie: ¿qué hay en esa parte de Europa para que parezca la Toscana del 1400? ¿O quizás es muy buen marketing al estilo Ikea y nos hemos tragado el anzuelo? Por cierto, el disco se publica en septiembre en España. 

Gorillaz y Lou Reed

26 Jun

Hablando de cómo las vacas sagradas también comen césped normalito: Lou Reed se atreve con Gorillaz. O la diva abducida por Warhol tiene fino olfato o un agente que le dice lo que tiene que hacer cuando consigue concentrarse lo suficiente para atender al mundo real. Ha sido en Glastonbury, la catedral abierta del rock y el pop de donde han salido decenas de bandas todos estos años, y el modelo a imitar ya que no nos hacen caso con lo de los festivales temporales de uno o dos años. Quitando aberraciones como mezclar a Shakira (¿tú qué haces aquí, niña?) con Stevie Wonder, Damon Albarn, papaíto de Gorillaz, se las ingenió para ser otra vez el centro de todo con su banda invisible, donde él pone la voz y los demás bailan a su son. Albarn ya ha logrado ser varias veces cabeza de cartel, y este año repite con Bobby Womack, Lou Reed y Shaun Ryder, todos a una con Gorillaz, el cómic convertido en música. Lo que no consiga una buena idea no lo mueve nadie.

Melómanos emigrantes (1)

24 Jun

Ante todo, perdón por estas 48 horas de silencio. Volvemos, classicmaniacs. Una vez fulminado el Florilegio que organizaba la ya inexistente Caja Duero, y que no volveremos a ver salvo catarsis cultural en el nuevo consejo de administración (viejos y rancios como la tierra que les vio nacer, así que olvídense, que para mariscadas en Valladolid si hay dinero, para música no), ya sólo queda la posibilidad al melómano clásico de hacer lo mismo que los fans del indie y el rock en Salamanca: emigrar. Vamos a hacerlo en dos tandas, primero para que coja usted el DNI, que en Europa no hace falta pasaporte.

Ojo al dato fuera de España: Bayreuth y la herencia Wagner (25 de julio al 28 de agosto, www.bayreuther-festspiele.de); Salzburgo, más clásico imposible (25 de julio al 30 de agosto, www.salzburgerfestspiele.at); Lucerna, la fiesta de Eros en manos del ‘Tristán e Isolda’ (12 de agosto al 18 de septiembre, www.lucernefestival.ch); el gran festival galo, Aix-en-Provence, con todo Mozart (del 1 al 21 de julio, www.festival-aix.com); los míticos BBC Proms de Londres, la gran fiesta popular de la música clásica (del 16 de julio al 11 de septiembre, www.bbc.co.uk); y Pésaro, con Rossini como eje central del festival, consagrado al más genuino compositor italiano (del 9 al 22 de agosto, www.rossinioperafestival.it).

Periodismo, economía y corrupción

21 Jun
Lo dijo Larsson, que fue periodista económico durante un tiempo, y también lo decimos nosotros, que conocemos a más de uno: no hay nada más corrupto que un periodista económico, acepta dinero, manipula la información al gusto de quien le pague y sus miedos son sus cadenas (el poder del dinero, que diría el otro). Un ejemplo está en cómo unos y otros se han puesto a sacudir o defender España de los especuladores.
Los que atacan porque sirven al amo que les da de comer en The Wall Street Journal, The Times, Daily Telegraph, Financial Times o los suplementos de economía del New Yort Times: su voracidad se traduce en decenas de artículos de opinión (porque manipular las noticias es más duro) contra la solvencia financiera del sistema bancario nacional. Darle al socialista simplemente porque no es de derechas (los mismos que han pergreñado esta crisis con sus desmanes, porque el mercado libre ya es como isla Tortuga en 1660), porque los fondos de inversión anglosajones tienen apuestas a la baja sobre la deuda española y porque en EEUU y Gran Bretaña se ponen cachondos soñando la muerte de la Unión Europea. Y por el dinero se puede conseguir. Ah, el gran amigo inglés (tan admirado, tan despreciado, tan miserablemente hipócrita en cada cosa que hace).
Pero no menos corrupto es el Cid Campeador postizo que se ha agenciado España, que niega la mayor, que hace lo que le pide el PSOE, Prisa, Mediapro o sus colegas; éste también vende sus manos, su mente y su talento (escasito, por cierto) para defender a unos bancos que maquillan las cuentas (como todos en el mundo) y que dicen que nuestro país es como una roca. Piedra, sí, pero agrietada y erosionada por los elementos (sobre todo, el paro). Al final da igual quién gobierne, lo que importa es que hay 5 millones de parados, que nadie tiene varitas mágicas (y Marianguti menos) y que esto es cosa de sangre, sudor y lágrimas. Cuando la tormenta pase y los tiburones y los paladines estén a otra cosa, nadie se acordará de nada. Y todos seguiremos igual de machacados. Al final no es que Dios exista, es que tendrá que existir para que alguien ponga a tanto radical libre en su sitio, que paguen por mentir a favor o en contra. Y si su hijo se hace periodista económico, ponga cruces en su puerta y rece un Ave María cuando lo vea. Es el diablo…

Surrealismo: la subversión de las imágenes

19 Jun

Ahora que llega el calor miserable y que el invierno que hace pensar se aleja, nada mejor que meterse en un museo para estimular, y para recomendar ciertos campos nunca bien cubiertos por este sistema educativo nuestro: el surrealismo será la primera de las recomendaciones para los próximos meses. Hace un año, más o menos, estuvo en Salamanca una retrospectiva única de Man Ray que apenas incidió en el surrealismo como algo anecdótico. Fue más una monografía bien estructurada del artista, pero no del movimiento. La Fundación Mapfre en Madrid ya tiene algo para cubrir ese hueco dejado por Ray, o mejor dicho, el vacío creado por Ray.
Su obra no podría entenderse si no es dentro de ese movimiento. Padre de las vanguardias junto con Le Corbusier, Man Ray fue el gran innovador fuera del campo pictórico del surrealismo, y la exposición ‘La subversión de las imágenes’ abierta el pasado 12 de junio es la perfecta combinación que llenará esa laguna en el espectador. En total unas 400 piezas fotográficas y de otro tipo que representan la investigación y la profundidad creativa de unos autores que se zambulleron en la fotografía y otras técnicas, para romper los límites y fronteras del arte. Años de crisis, pero también libres, los 20, 30 y 40 fueron la panacea del nuevo horizonte del arte: la imagen pasó de herramienta a lenguaje mismo. Totalmente recomendable. Especialmente, claro está, la aportación de Man Ray.

Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos 23. Teléfono: 91 581 61 00
HORARIOS: Lunes de 14.00 a 20.00 hrs. De martes a sábado de 10.00 a 20.00 hrs. Domingos y festivos de 11.00 a 19.00 hrs.

CÓMO LLEGAR: Autobuses 5 – 14 – 27 – 37 – 45 – 53 – 150; Metro: Línea 4 (Colón) y línea 2 (Banco de España); Cercanías: Líneas C-2, C-7, C-8 y C-10

Malditos RIP: Saramago

18 Jun

Hartos de cantar loas a los muertos. Así nos sentimos últimamente. Vale que José Saramago no era santo de nuestra devoción, como decía maese T., demasiado comprometido para ser realmente interesante, muy escorado a la izquierda y olvidando el propio sentido de lo que eso significa (desconfianza, rebeldía, inteligencia, no doctrina e ideología), pelín pesado… Pero perder un escritor que ha encontrado su voz es tan grave como perder un sentido natural del cuerpo. Una tragedia, un problema que no se soluciona ni se solventa. Porque no todos son sustituible, y aunque ningún intelectual es imprescindible, sí que es cierto que algunos no se sustituyen jamás. Escribir no es un trabajo prototípico que otros puedan hacer: hay que saber, hay que intentarlo y sobre todo hay que encontrar la voz personal. Que guste más o menos es algo secundario: si el autor ha encontrado su estilo, su visión y su propia mitología literaria, entonces la parte más difícil ya está hecha. Así que “rest in peace”, querido portugués exiliado en España, sube a tocar la lira con Delibes y Ayala.