Archive | noviembre, 2009

El cine, el dinero y un Señor con Bigote

28 Nov

¿Cuánto vale tu alma creadora? Pues depende, debería decir más de uno. La de Gabriel Velázquez unos 60.000 euros, los que necesita del Ayuntamiento de Salamanca para financiar parte de su nueva película, ‘Iceberg’, que parece ya ser un proyecto más íntimo incluso que los anteriores. Es un claro ejemplo de cómo la astucia del ingenioso autor debe capear temporales para poder llegar a buen puerto. Qué importa haber firmado junto con ese Señor Mayor con Bigote un papelito si a cambio puede terminar su obra. A fin de cuentas Miguel Ángel Buonarotti hizo la Capilla Sixtina para lo peor de la historia del catolicismo, aquel Papado renacentista y traicionero. Es una noticia que no es ni buena ni mala, simplemente la Cúpula del Bigote ha decidido moverse y proteger a un cachorro del Tormes para así poder presumir de algo, y de paso poner en evidencia que el cine español sigue sin crear industria, pero no ya por estupidez sino porque una historia sobre la adolescencia parece no tener sentido en otros lugares.
Pensamos aquí que sí, que hay que darle a Velázquez el beneficio de la duda y esos 60.000 euros y ver qué hace. Al menos su rodaje no parará mientras dure el limbo de las subvenciones del Ministerio de Cultura tras el revés que les han dado en Bruselas. Ahora se ve hasta qué punto Papá Estado es el gran productor de cine nacional. Terrible, realmente terrible esa dependencia pública: mata el ingenio, aborrega a los autores y despilfarra dinero para que luego muchas películas que han cogido parte del pastel ni se estrenen. El público y el cine español, como en la película de Wenders, “tan lejos, tan cerca”.

La Lorenzana

26 Nov

De todas las estrategias seguidas por Venecia para sobrevivir a todos los imperios, guerras y cruzadas imaginables en cerca de mil años, “la Lorenzana” fue una de las más efectivas y útiles. Toma su nombre de Lorenzo Bruno, un oficial mercenario al servicio de los Dux venecianos en el Adriático y Oriente. Un auténtico condottiero que tuvo que vérselas con los turcos y los balcánicos en la costa dálmata. Y siempre hacía lo mismo: ahogar al otro sin que se note. 

La Lorenzana es sencilla: sin aspavientos, sin demostraciones absurdas de fuerza, socavas al otro quitándole lentamente y en silencio sus puntos de apoyo, con sádica eficiencia trituras aquello que le da la solidez necesaria para ser algo. Finalmente, se derrumba y te lanzas sin compasión sobre él. Colocas a su alrededor una soga de ahorcado que se va cerrando disimuladamente; y por muchas puyas, por muchos ataques y provocaciones, no dejas nunca de tirar poquito a poco de la soga, con lo que el nudo se estrecha y las posibilidades del otro también. Lorenzo Bruno lo hizo tan bien que terminó siendo uno de los hombres más ricos de Venecia, hasta el punto de comprar algún que otro titulito nobiliario que asegurase a su descendencia. Dicen que era un hombre tranquilo, que no parecía perder nunca los nervios y que siempre estaba sonriente. Incluso cuando estaba rodeado mantenía su entereza con la frase “tranquilos, seguid tirando del nudo”. 

Algo parecido le están haciendo a Salamanca: alguien está tirando de la soga, le está haciendo la Lorenzana cultural. Primero recortando gastos que no ahorra sino que desplaza a gastos de representación, luego amparándose en el “interés público” para contratar mediocridad sin riesgo y finalmente abarcándolo todo para no llegar a nada. Como si Salamanca fuera Madrid. De esta forma la vacían de contenido cultural y la unen al turismo. Y ése alguien es Julio López, el concejal de Cultura, que también lleva Turismo y que ya no se esconde demasiado en su intención de fusionar cultura y marketing turístico, hasta el punto de no hacer promoción separada. Y le está saliendo de vicio la Lorenzana: algo extrañamente mezquino tiene el pensamiento conservador que desdeña la cultura salvo cuando se hace a su servicio, como si les molestara aquello que no pueden controlar o exprimir. Venecia siempre fue conservadora y oligárquica, pero sabían que sólo siendo liberales y tolerantes conseguirían mantener su libertad nacional y su imperio mercantil. Pero claro, es pedir mucho a este pueblo que sean así. Después de todo votaron al partido de López en masa. Ay, el flautista de Hammelin sigue suelto tras las ratitas y lleva traje y corbata…

Aviso para navegantes

26 Nov

Esta pequeña entrada está dedicada a las moscas cojoneras que se piensan que su gusto es ley y que los demás tenemos que plegarnos ante ellos como si cada palabra salida de su laringe fuera un mandato divino. Por cada cabreo ajeno por tocar las narices al respetable público nos reafirmamos más aquí en que la tolerancia y la resistencia frente al despotismo de unos pocos es lo único digno y honorable que se puede hacer. 

Insultarnos en los comentarios no es una buena forma de comunicación; aquí no lo hemos hecho nunca, y salvo un par de casos siempre hemos dejado las opiniones libres de otros. E insultar a otros que comentan a su vez nuestras idas y venidas mentales tampoco es lícito. Y sí, va por los comentarios de algunos post. Se puede disentir pero usando argumentos, no desprecios y soberbias innecesarias. Para quien quiera explayarse está la dirección maildelcorso@yahoo.es, y si es buena y da argumentos la publicaremos. Eso sí, queremos ideas críticas, con justificación y argumentos, no calentones de gente ociosa con muy poca amplitud de miras. Recordad lo que dijo en su día un hombre sabio: “El necio habla y habla hasta ahorcarse con sus palabras”. 

Make me blue

25 Nov

Dedicado a los que se ganan el pan con la destrucción lenta de las yemas de sus dedos, dándole a la tecla hasta que sólo quede el blanco del hueso.

Mañana aburrida y gris de normalidad absoluta.

Mañana de plomo bajo la ducha; todos los días se parecen.

Mañana miserable de caras largas y miradas huidizas.

Mañana abominable al llegar a la factoría y darse cuenta de que los mismos imbéciles, tú el primero, siguen ahí.

Mañana torcida al percatarse de que el pan ganado no llega porque los idiotas equivocados siguen en el mismo sitio.

Mañana de miradas cómplices con algún amigo, igual de hastiado que los demás.

Mañana de Job de paciencia infinita al escuchar la enésima queja del enésimo lerdo con el que se comparten aire y aspiraciones.

Mañana de trabajo innecesario, de pago de los errores ajenos sólo porque alguien tiene que cargar con la culpa de las tontas cabezas de turco.

Mañana de instinto homicida simpsoniano porque el oído retumba con la lengua enroscada de las plañideras de siempre, ¿y van ya cuántas lágrimas por su mala vida…? Pégate un tiro y déjanos en paz, por favor.

Mañana de abismo sublime, como si nos columpiáramos en el alambre al ver todo el trabajo pendiente que otros no han hecho por pereza, incompetencia o mezquindad.

Mañana en la que promete llover un diluvio pero no cae y ahí sigue el mundo girando y girando…

Lo mañana en lo que sólo se salvan ‘Rainy Day Women’ y ‘Subterranean Homesick Blues’ de Dylan. Si no fuera por él no creemos que sería por otro. Buena suerte hoy, desdichados. 


Belén Esteban y la Ciencia

22 Nov

Basta echar un vistazo a las páginas de los principales diarios nacionales para darse cuenta de que la Ciencia, con mayúcula, es una rara avis, una forma de expresión del conocimiento que para el periodismo español no existe, es un recurso o directamente no interesa al público. 

Claro, es mejor contarle la enésima trifulca entre los bufones del Congreso por unas corruptelas, cuando todos sabemos que muy pocos soportarían el Juicio de Dios (meter la mano en agua hirviendo: si eres inocente no te quemas…ejem). Un día Buenamadre, aquel periodista renegado y vitriólico, nos comentó que la ciencia sólo aparecía en los medios por el cambio climático y para ese tipo de bobadas del estilo “con las células madre del gemelo podremos hacer un hígado nuevo para su hijo terminal…”. La dimensión social y sensacionalista del periodismo es tan verídica como sus necesidades. En lugar de enseñar y hacer pedagogía la prensa se limita a contar lo práctico que ni enseña ni forma al público, sólo lo distrae. Es un periodismo para jubilados. La ciencia determina nuestras vidas a cada segundo, el futuro completo de la civilización, y nadie hace o dice nada. No se pueden pedir peras la olmo, no en un país donde los gritos de una hija desaforada del proletariado capitalino como Belén Esteban atraen a más gente que los problemas del CERN para ponerse en marcha (por fin lo consiguieron, hace 48 horas). Sería cuestión de que el jefe de física de alguna institución saliera en la televisión diciendo eso de “Porque yo por el CERN mato, ¿me entiendeeees?”. Igual así le harían más caso. 
Todo esto se resume en una palabra: ignorancia. Es pequeña, completa y de ella nacen todos los males del universo. Ignorancia del público, consentida y alentada; ignorancia de los periodistas, mal formados y a los que en las facultades nadie les dice que el periodismo científico existe y es un nicho sin explotar; ignorancia de los jefes de los grandes medios, que ni saben ni quieren saber de eso, obsesionados con la publicidad y la información política… En España no existe tal cosa. Sólo ‘El Mundo’ tiene una sección con ese encabezamiento, y el ABC, aunque teniendo en cuenta que también hacen ‘Alfa y Omega’ mejor no fiarse de lo que publican… ¡¡¡Porque yo por el CERN y la cátedra Newton de Cambridge mato, ¿me entieeeendeeeeees?!!! (Belén Esteban dixit). 

Más sobre Sabina la Diva

21 Nov

En el post ‘Sabina la Diva’ se nos había quedado algo en el tintero, un argumento que dice mucho de cómo el gusto obnubila el buen juicio y lleva a los demás a la hoguera. Un hombre de la misma edad que Sabina, con una trayectoria vital también ligada a la izquierda, cuenta cómo en su momento Sabina dejó de gustarle. Cuando lo escuchaba en la radio simplemente cambiaba de frecuencia, y como Sabina no le había hecho nada, él tampoco iba por ahí criticándole. Nos ha enviado un email a la vista de ciertos comentarios anónimos, y en el texto contaba cómo Sabina le dejó de gustar no hace mucho porque “se ha agarrado a los coletazos de la Movida” y que no ha cambiado el chip desde entonces, como si sólo él fuera un contestatario, un poeta, un urbanita y el que dice la verdad. Lo más irritante es que parecía que sólo él y los que siguen a Sabina sienten y cuentan esas cosas, máxime cuando esta persona fue uno de esos héroes silenciosos que trabajaron contra el franquismo desde los sindicatos. 

Sabina se exilió a Londres y regresó cuando estuvo tranquilo, pero él se quedó y sufrió los golpes de una sociedad cerril que ayudó a cambiar con su trabajo diario. Por eso ahora ponerle vitola senatorial a Sabina es tan engañoso e hipócrita. 

No hace falta que un músico sea pobre para que nos caiga bien, simplemente que no venda motos trasnochadas. Un ejemplo: en el primer concierto de Sabina en Salamanca muchos se quedaron sorprendidos de la avanzada edad del público. Pocos jóvenes, muchos menos de los que cabría imaginarse. Sencillo: los menores de 25 años no escuchan a Sabina, sino a esos grupos que nadie parece conocer como The Sunday Drivers, que reventó La Riviera por los costados el mismo día que Joaquín Sabina cantaba ‘Tiramisú de limón’. Si nosotros somos coherentes con nuestros gustos (producto de miles de horas de audición), los demás también deberíais ser más tolerantes con los que no piensan como vosotros, ni tienen los mismos gustos. Aquí hemos alabado hasta el infinito a los Stones, y muchas gente no los traga. Pues bien, estupendo, y no por eso insultamos. Y jamás hemos atacado a los fans de alguien, sino al grupo, criticándole lo que nosotros vemos mal, libremente. Porque España, de momento, es un país libre. La civilización es aquello que existe sólo cuando la convivencia es tolerante. Lo contrario se llama despotismo. Y dicho esto, se terminó el tema Sabina, que aburre. 

 

El auge del musical

20 Nov

Dice la Biblia, ‘El Cultural’, que el género del musical ha abandonado definitivamente la losa de los bailes estilo Gene Kelly para convertirse en teatro musicalizado, en “la ópera del siglo XXI”. Sería casi imposible resumir aquí la historia de los musicales. Digamos que su primer subidón fue en los años 30, cuando el sonido llegó al cine y se pusieron a cantar en números teatrales que se filmaban tal cual. La posibilidad de unir cine y espectáculo de variedades fue lo que puso a babear a los grandes estudios, que financiaron a fondo perdido una versión de Broadway por unos centavos de dólar antes de la guerra, con Fred Astaire y Ginger Rogers alargándose en el tiempo. 

Luego llegaría la gran época dorada, los 50 y parte de los 60, con Gene Kelly y Vincent Minelli de demiurgo detrás de las cámaras. Fue entonces cuando Mayo del 68, el desencanto burgués y los ácidos 70 trituraron el cine musical. El género volvió a su lugar: los teatros, especialmente los de Nueva York, hogar del estilo y sancta sanctorum de los musicales. Y una vez en casa el musical volvió a coger fuerza (‘Chicago’, ‘Cabaret’, ‘New York, New York’, ‘Grease’ o ‘Rent’). Ahora en España se abren los procesos de transformación para que el musical viaje. Como ‘Chicago’, que ya pone rumbo al Teatro Coliseum madrileño con una plantilla de actores que ya tienen muchas tablas en este tipo de obras, como Natalia Millán y Manuel Bandera, que ya compartieron escenario en ‘Cabaret’. ¿Será de verdad la ópera de este siglo o es el tercer renacer de un género que, mientras no salte al cine, parece tener su futuro asegurado? A veces, lo que está en el teatro, debería quedarse en el teatro. De momento les hacemos dos recomendaciones: ‘Chicago’, estreno en breve, y en la Gran Vía, ‘Spamalot’, de la que hablaremos en el futuro.