IV Festival Smash de Música Contemporánea

11 Oct

La vanguardia absoluta en música no está en las calles de ninguna gran ciudad, ni en los guettos, ni el Londres ni en los arrabales de ninguna megalópolis. Está en pequeños estudios de edificios clásicos donde jóvenes compositores llevan al extremo la música sinfónica. Ejemplo, el IV Festival Smash de Música Contemporánea. Mientras los géneros populares (rock, pop, hip-hop, etc) no dejan de reciclarse para dar más de lo mismo sin avanzar, cuando las modas cíclicas no dejan avanzar (por ejemplo, ahora se pone de moda el soul femenino, lo que implica que nadie inventa nada nuevo), la música sinfónica contemporánea bordea las fronteras de lo posible y se exhibe en certámenes pequeños, para minorías, pero donde el 80% de lo que suena son estrenos. El IV Festival Smash arrancará el próximo 28 de octubre y terminará el 1 de noviembre, vuelve con el sobrenombre de ‘La Resistance’, porque lucha contra la crisis, contra el desconocimiento y por hacer visible un arte que es incluso minoritario entre los melómanos clásicos. Sólo para iniciados, dicen, pero que es lo más progresivo y vanguardista: es lógico, porque su repertorio está en plena formación, como si hubiera un tanque vacío que hubiera que llenar hasta rebosarlo y entonces empezar a vivir de lo acumulado, como el clasicismo. 

Todo será en el Auditorio San Blas, pequeño, coqueto, algo frío a nuestro entender, y siempre a las 20.30 horas. En cuatro años han migrado demasiado: de la Hospedería Fonseca a la Sala B del CAEM, de ahí al DA2 y a Fonseca de nuevo, y después a San Blas. La oficialidad no sabe bien qué hacer con Bertrand Chavarría y el resto de miembros del Smash Ensemble, que para nosotros además de grandes músicos son pioneros y valientes porque no se van a Valladolid o a Madrid, o a León, donde les enseñen billetes, sino que se quedan en la Salamanca de los dos conservatorios que pasan desapercibidos, en una ciudad que acumula orquestas de cámara pero que sigue, todavía, sin un circuito estable. Si se pudo conseguir con la música comercial y crear ‘Salamanca es Música’, ¿por qué no se puede hacer lo mismo con lo sinfónico y coral? ¿Hay fobia a determinados géneros y artes? ¿Miedo al vacío de no ser popular…?
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