Archivo | octubre, 2009

Es bueno ser Rey (si sabes serlo, claro)

30 Oct

Siempre ha sido más fácil ser soldado que general, eso seguro; porque recibir órdenes y excusarse con que la idea no haya salido bien será más descargado y sencillo que tener que pensar una idea. El general, si falla, se la carga con todo el equipo. Pero para poder ser Rey hace falta mucho más, especialmente cuando uno confía en malos soldados para hacer el trabajo sucio. Saber ser rey es fundamental para evitar que la tropa se le subleve a uno, y desde luego el látigo nunca funcionó. No le sirvió de nada la disciplina draconiana a Jerjes y Darío, ni a las SS de Hitler, ni al Ejército Rojo: siempre hubo grandes fracasos provocados por la brutalidad. En el trabajo moderno sucede lo mismo: sacar un látigo de siete colas y fustigar a los trabajadores sólo es un sinónimo de fracaso y falta de ideas. 

Los malos generales dan gritos y aprietan las tuercas; los buenos líderes se limitan a crear el sentimiento de camaradería imprescindible para salir adelante en cualquier situación, a forjar lealtades, jamás levantan la voz para dar una orden (no lo necesitan, se hacen respetar por sus palabras y sus actos) y desde luego dejan la correa bien suelta, flexible, porque saben tirar cuando deben

No vamos a repetir por enésima vez la metáfora del roble y el junco en la tormenta de la filosofía china, pero más de uno debería tenerlo en mente cuando tome decisiones. Especialmente aquellos que sí tienen madera y se sacrifican pero descargan su responsabilidad en malos chusqueros que confunden el mando con la chulería y las represalias. Tito Corleone jamás levantó la voz. Ni Eisenhower, ni Bradley ni Marco Aurelio. Y no sirve de excusa que el soldado en cuestión sea un memo reconocible a distancia. La cuestión es que por cada berrido mal dado un soldado más ya apunta con el arma a la espalda del chusquero, y eso genera una bola de nieve que crece hasta destrozarlo todo

Kipling

29 Oct

Uno de los poemas más repetidos y citados, que ya salió en este blog tiempo atrás. Es una versión de ‘If’, de Rudyard Kipling. El santo y seña de muchos miles de corredores de fondo y aprendices de brujo que juegan con el futuro, que ya han puesto 33 clavos en la cruz camino de su particular calvario, pero que volviendo a leer los versos del escritor se han convertido en 33 razones para seguir pensando que cada día es distinto en el fondo que no en la forma, y que el sol siempre sale y siempre se pone. Todo lo demás es circunstancial. 

Si puedes mantener la cabeza sobre los hombros cuando otros la pierden y te cargan su culpa; 

si confías en ti mismo cuando todos de ti dudan, pero aún así tomas en cuenta sus dudas;

si puedes soñar y no hacer de tus sueños tu guía;

si puedes pensar sin hacer de tus pensamientos tu meta;

si triunfo y derrota se cruzan en tu camino y tratas de igual manera a ambos impostores;

si puedes hacer un montón con todas tus victorias;

si puedes arrojarlas al capricho del azar y perder;

si puedes remontarte a tus comienzos sin que salga de tus labios una queja;

si logras que tus nervios y el corazón sean tus fieles compañeros, y resistir aunque tus fuerzas se vean menguadas con la única ayuda de la voluntad que dice, “adelante”;

si ante la multitud das a la virtud abrigo;

si aún marchando con reyes guardas tu sencillez;

si no pueden herirte ni amigos ni enemigos;

si todos te reclaman y ninguno te precisa;

si puedes rellenar un implacable minutos con sesenta segundos de combate bravío;

tuya es la tierra y sus frutos, y lo que es más, serás un…

Aquí se llega al final, pero lo hemos decidido cambiar, porque entonces seremos más que hombres, seremos reyes. Seremos también mercenarios de nosotros mismos, libres por completo, sin más amo que nuestro gusto y nuestra voluntad. Lo que arguyó Marco Aurelio aquí se condensa y se hace realidad en apenas un puñado de versos. Fue la senda del rey-filósofo, del más grande de todos. 

Jibarizar los clásicos

28 Oct

Ya hablamos una vez de la resurrección parcial de los clásicos en nuevas versiones que supuestamente las modernizan. ¿Para qué? Mucha gente encuentra genial la forma de expresión de ‘El Buscón’ de Quevedo porque el sonido barroco del castellano de la época les encanta. Esos quiebros, cuando hasta los porqueros parecían tener un don especial para hablar en verso o tener la lingüística en las venas. Hoy en España cada vez se habla peor, se usa menos vocabulario y se utilizan muchas onomatopeyas que sustituyen a las palabras y demuestran el analfabetismo funcional de la masa menor de 20 años, o más… Se habla peor porque se enseña peor, o mejor dicho, porque la sociedad ya no es capaz de controlar a una masa que se enroca en la preferencia de lo fácil: de lo sencillo, que es dejarse devorar por los vacíos y la ignorancia.

Para esa gente, muchas veces, se ha creado la actual corriente que recupera a los clásicos de todos los tiempos para darles un nuevo brillo, a veces con acierto, a veces con desatino. En noviembre estará en Salamanca ‘Fedra’ (original de Eurípides y guía de las nuevas versiones), con Juan Carlos Plaza al frente y como grandes actores Ana Belén y Fran Perea. A pesar de esas cejas arqueadas que acabáis de tener por instinto (tienen todas las dudas, una por veterana resabiada y el otro por novato sin muchos dones) resulta que no está tan mal, o cuando menos eso ha comentado la prensa. Desconfiamos notablemente de esa jibarización de los clásicos, que no tiene por qué ser en los textos, sino en la puesta en escena. Pero esa manía de tener que readaptarlo todo a la percepción moderna es un primer paso para perder la autenticidad de un clásico, que lo es precisamente porque sus valores e ideas superan la barrera del tiempo. 

‘Darts of pleasure’ – Erwin Olaf

27 Oct

Quédense con este nombre, Erwin Olaf, holandés, provocador, bromista, fotógrafo y creador de las imágenes que más y mejor han llegado al hipotálamo y a esa parte reptiliana de todo encéfalo humano. El DA2 se ha convertido en un particular reducto de la fotografía teatralizada, tal y como avisamos hace no demasiado, y merece la pena hablar un poco de este tipo de aspecto atlético que parece sacado de una revista editada en la calle Fuencarral de Madrid. Ya saben a qué nos referimos: pero su obra merece mucho respeto y admiración. A través de más de cinco series diferentes en el DA2 queda lo mejor de su imaginación desde 1984 hasta nuestros días. Series como ‘Paradise’, ‘Fashion Victims’, ‘Chessmen’ o ‘Royal Blood’ dan al traste muchas ideas preconcebidas de lo que es la fotografía. Olvídense de esas imágenes en blanco y negro sacadas de la realidad. Eso es el pasado: el futuro se llama escenificación, se llama Photoshop artístico y se llama digitalización. También se llama manipulación. 

La realidad se queda corta, o cuando menos no da todas las oportunidades al fotógrafo para hacer lo que quiere. Una frase de Olaf desvela el espíritu que tiene a la hora de coger una cámara: “Sentía envidia de los pintores, que creaban con los pinceles mundos oníricos y de fantasía que yo no podía hacer. Hasta que apareció el Photoshop, desde entonces soy feliz”. Olaf crea una situación artificialmente y la fotografía, luego retoca, limpia, carga, modula y muta para hacer lo que tiene en la cabeza. Y luego lo expone. El resultado son cerca de 200 imágenes y vídeos únicos capaces de seducir como pocas veces: el vídeo de 3 minutos ‘Grief’ nos parece una obra de arte de la comunicación sin palabras, y la luz, el estilo años 50, el color y cómo baña con luz los rostros de las dos actrices y sus gestos convierten la consecuente serie fotográfica en una obra de arte que nos ha gustado como muy pocas veces. No es peloteo, va en serio. Nos han dado en la diana del gusto, formado de muchos hastíos y pocos aciertos, pero éste es uno de ellos. 

La fórmula para salvar el negocio del libro (1)

24 Oct

¿Para qué sirve una Feria del Libro? Pues depende de lo que se busque. Ninguna feria sirve para fomentar la lectura, eso seguro. Así que fuera excusas filantrópicas que no se cree nadie ni borracho. Normalmente son reclamos mediáticos para presentación de nuevos libros, o tinglados extras para hacer caja extra. Nada mejor que tener a un montón de gente en un sitio y hacer una presentación pública de la última novela de Fulano de Tal para que el boca oreja funcione. Un ejemplo de negocio redondo es la Feria del Libro de Madrid, donde el más avispado se da cuenta de que el truco de vender libros en la calle y concentrar toda la atención sirve para sólo los más grandes. Las ferias en las ciudades más pequeñas no son económicamente rentables, y nos da igual lo que digan los libreros o sus representantes. En una ciudad como Salamanca, que tiene tres citas anuales con el gremio de Gutenberg (Día del Libro, Feria del Libro y Feria del Libro Antiguo y de Ocasión), sólo sirve para hacer caja la primera. Las otras dos pueden suponer un plus del 10% de lo que se hace normalmente, y sólo si la feria se hace en la Plaza Mayor. De todas formas nunca se sabe bien si es cierto lo que dicen los libreros o no, porque las cifras bailan en función de a quién se pregunte. Y ahora viene la razón: al cadena Fnac ha demostrado que si se concentra en un edificio cine, literatura, música y audiovisual se genera más caja en todas las secciones que en cualquier otra tienda parecida. 

En Salamanca los libreros siguen pensando artesanalmente, todos, y nadie se ha parado a pensar cómo frenar lo que ya está pasando: El Corte Inglés ya les ha dado un mordisco en los riñones que va a dejar a más de uno por el camino. A lo que intentamos llegar es a que en Salamanca hay un protozoo de lo que debería ser la Fnac local: es la librería Víctor Jara. Si comprara el edificio de al lado y lo dedicara a música y cine ese trozo de calle sería un imán, mejoraría el servicio y mucha gente, por puro contagio, fomentaría el consumo literario. Como dijo uno de los jefes franceses de Fnac cuando abrió en Madrid y nadie daba un duro por ellos: “Primero la música, y luego, por inercia, los libros y el cine”. 

Dos tragedias y una bonanza

22 Oct

Primera tragedia: el sancta santorum del periodismo internacional, ‘The New York Times’ (da igual lo que digan otros, lo es y punto pelota, a la lista de Pulitzer y Booker Prize en nómina nos remitimos), va a tener que echar a otros cien empleados para capear la crisis publicitaria. Ojo, las ventas siguen, porque todo el mundo tiene medio dolar para comprarlo o internet para leerlo en la Red, pero no todo el mundo está dispuesto a pagar la tarifa para meter publicidad en el medio. Por ahí es por donde la crisis ha embestido a los medios. Si cualquier despido es terrible, en el Templo lo es más porque de su calidad ilusionante viven legiones de plumillas del mundo entero, como un referente, como una esperanza de lo que debe ser y no es en España.

Segunda Tragedia: ‘El País Semanal’, ese antiguo suplemento dominical de calidad y prestigio que muchos ansiaban leer durante toda la semana para completar el placer del domingo, ha puesto en marcha una campaña publicitaria fusilada por otros medios más pequeños. El “Yo leo El País Semanal” les va a costar varios lectores, nosotros. Explicación: la nómina de incongruentes aburguesados que han usado para publicitarse puede valer con su público objetivo (rojillos variopintos menores de 45 años residentes en grandes centros urbanos con tendencia a dejarse llevar por la voz invisible de la propaganda) pero no para otros. Usar como ejemplo al Robinson Crusoe de sí mismo de Agustín Fernández Mallo, a Alejandro Sanz (!!!), la siempre amodorrada y lenta Rosenvinge y Boris Izaguirre (conocida en los medios como Su Majestad Isabel III de Inglaterra) le quitan las ganas de leer a cualquiera. El único que merece la pena de todos los que están ahí es Joaquín Reyes, el particular pynthonesque español que con Muchachada Nui ha dejado el listón pero que muy alto. Definitivamente no nos queda nada, ni ‘El Mundo’, ni ‘El País’ ni ‘Pub….’ (jajajajajaja).

Y lo bueno: La ONU empieza a ser lo que debe y ha obligado a los señores de la guerra y de la religión afganos a hacer segunda vuelta porque las elecciones que ganó Karzai estaban amañadas. Por fin un poco de valor ateniense en este planeta de sumisos y corruptos bizantinos. Otra cosa buena: esta noche empieza el Festival Salamarte en el CAEM de Salamanca. Para abrir boca, a partir de las 20.00 horas, Southern Arts Society y luego Lonely Drifter Karen. Sólo por ser diferentes merecen la pena, aunque sean indies. Pero como dijo Axel Pi recientemente “todas las etiquetas hacen daño porque te ponen límites”. O no.

PD: ¿Habéis visto que manera más chula de hacer publicidad de ‘El País’? Ah, lo que no pueda un billete de 50 euros…

Difusión cultural y mass media

21 Oct

El gran fallo del uso social de los medios de comunicación se resume finalmente en un solo postulado: son unos lerdos. ¿De qué sirve llenarse la boca con la función social de los medios y su misión pedagógica si luego los periodistas se lo pasan por el arco del triunfo parisino? 

La historia reciente del periodismo está lleno de escenas en las que efectivamente un periodista lucha a brazo partido para conseguir algo, se ilusiona y luego, cuando intenta hacerlo público le guillotinan espacio, le escamotean recursos y lo dejan cerrado y enclaustrado en una esquina. Luego los autores ven el tratamiento dado y a continuación, lógicamente, se niegan a colaborar más: “¿Para qué, para que me dejes como un comentario al margen, en la sección de reportajes curiosos entre el niño de la cabeza grande y los melones de diez kilos en Murcia…?”. No sirve de nada que un director, un jefe supremo, quiera darle más brío a la educación, la ciencia y las artes si luego los monos depilados que tiene entre la masa redactora y él (o ella) son unos negados que ante la duda se cierran en banda. Si no saben de qué va el tema, que se documenten, que aprendan algo, que no sean simples trabajadores de clase media sin voluntad ni mollera. Caen chuzos de punta y de nuevo, una vez más, resucita Millán-Astray con el “Muera la inteligencia”.

Una anécdota al caso: Nos contaba un periodista de cultura en un diario nacional de Madrid que fue a hacer un reportaje sobre fotografía y belleza femenina, con imágenes y obras de Helmut Newton y Maplethorpe. Uno de sus compañeros miró las imágenes y el diseño de la página y dijo “qué bonito, algo de belleza en el papel”. Cuando uno de los jefes abrió la página para revisarla dijo a voz en grito “coño, por fin tías en bolas en el periódico”. No comments.