Archivo | febrero, 2009

La nueva mitología

27 Feb

Vivimos tiempos raros. Lo son porque las artes se separan entre sí al mismo tiempo que se unen para crear nuevos mitos. El arte se ha convertido en una fábrica de iconografía moderna, una nueva mitología que haga realidad la parábola de Damien Alexander: cuanto más tecnificada y aséptica es nuestra vida, cuanto mayor es el materialismo que nos condiciona, mayor es nuestra ansia de ser místicos, mitológicos y espirituales. No son pocos los que señalan que frente a la muerte prematura del cristianismo (ya no convencen, es una religión preindustrial sin futuro si no cambia) por la vía de la apatía el auge del budismo y las corrientes filosóficas orientales obedece a esa obsesión occidental por la trascendencia. Pero esa necesidad congénita de épica vital en Europa y Norteamérica se traduce en otro tipo de situaciones, como la construcción a golpe de cine, cómic y literatura de toda una nueva mitología fantástica.

No es casualidad el éxito de ‘Star War’s (que ya es santo y seña de dos generaciones, con lo cual evade la trampa de ser un símbolo generacional para convertirse en un clásico gracias a ese Fausto moderno que es Vader), ni de ‘El Señor de los Anillos’, ni que la ‘Odisea’ sea el libro más editado en los últimos 30 años después de los de Tolkien y la Biblia, ni que el cómic diera el salto definitivo hacia la categoría de novela gráfica precisamnte en los últimos diez años. En breve se estrenará ‘The Watchmen’ y el mundo comprobará si la oleada iniciada por Tim Burton en 1989 con ‘Batman’ tiene sentido todavía (las primeras críticas no son muy buenas…). Pero todavía queda por forjar al nuevo Ulises y contar la nueva Odisea, el nuevo mito fundacional de la cacareada Cuarta Edad de Occidente de la que tanto se ha hablado pero que no termina de llegar. Umberto Eco dijo hace tiempo que Europa está deslizándose hacia una nueva Edad Media dominada por la tecnología en lugar de la religión, y eso incluye el regreso de los mitos. Sea como fuere, esperamos al que sea capaz de crear al nuevo Ulises.
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Boadella, Molière, Aguirre y los parecidos razonables

26 Feb

Albert Boadella, alma de Els Joglars y uno de nuestros hombres de teatro preferidos (por su capacidad para tocar las narices y disfrutarlo, qué envidia da) soltó ayer una de las frases que todos en esta santa Salamanca tienen grabada, especialmente si se dedican a la cultura. “Molière trabajaba para Luis XIV y yo para Esperanza Aguirre”. Toma castaña. Y se ha quedado tan ancho, el mismo tipo que, harto de los nacionalismos provincianos, empezó a pasarse por el arco del triunfo los mitos catalanistas. Él, que es más ‘polaco’ que la butifarra, Els Segadors o la peregrinación a Montserrat. Él, que se compara con el autor francés más respetado y copiado. Pero lo que más aterra es el símil entre el rey francés y Aguirre. En realidad Boadella le mete el dedo en el ojo a la madrileña de la manera más sutil posible: porque Luis XIV era un déspota, un tirano y un caprichoso que compraba y coleccionaba voluntades como si los individuos fueran juguetes. 

Ahora sólo falta saber, en este juego de parecidos razonables, quién es quién en Salamanca. ¿El alcalde con peluca de tirabuzones y botines diciendo eso de “El estado soy yo”? No, vamos a dejar la fiesta en paz. Más valdría averiguar quién es Boadella-Molière en Salamanca, dónde está el auténtico tocanarices de turno capaz de sobrepasar una y otra vez los límites de lo permitido y verse obligado al exilio voluntario para que su trabajo se reconozca. No piensen. Lo malo es que no hace falta, lo peor es que no lo hay. Y Raúl Vacas no me vale, porque aprendices de brujo hay muchos y ningún brujo auténtico. El origen está en lo de siempre: falta de opciones, falta de condiciones y falta de coj…. Y sobre todo, que en Salamanca TODA la cultura está subvencionada por fondos públicos, y cuando esto es así no hay opción alguna de ser diferente y rompedor, porque hay que cumplir con la idea de que debe ser digerible por el público. 

El Quijote, Triki y Nuestro hombre en El Mundo

25 Feb

“Ladran, luego cabalgamos”, que decía el Quijote. Ni que pintada nos viene esta frase a la luz de las últimas quejas por parte de más de un seguidor. Sabemos de sobra que no se puede contentar a todos, y que intentarlo es el primer paso para la mediocridad y el desastre; por lo tanto, mejor somos nosotros mismos y seguimos, de vez en cuando, sacando el látigo de la Justicia Divina. Además, dejamos de hacerlo y resulta que otros se quejaron con frases como “Ya no mordéis, ya no sois como antes, os habéis vendido”. Así que una de cal y otra de arena. Todo esto nos recuerda ciertas cosas que uno de los nuestros (dioses, ya suena como una comida en casa de los Corleone) vivió siendo becario en El Mundo.

Allí paseó y caminó, trabajó directamente al servicio de La Bestia, un tipo de espalda encorvada, tirantes y corbatas imposibles. Al becario le imponía respeto por la mirada torva y el régimen de terror con el que trataba a los jefes. Era el mejor caso de poder tiránico instrumental: ignora a los de abajo y tritura a los del medio. Era como Triki comiendo galletas. De esa forma consiguió que redactores y becarios le trataran con sumo respeto y los jefes se mearan en los pantalones cada vez que le veían venir o tenían que ir a rendir cuentas en las reuniones.

En los tres meses que duró la estancia en las cavernas nuestro hombre aprendió más y vio más que en años, y sobre todo comprendió muchos de los resortes siniestros del poder: la mentira, la manipulación, las órdenes en voz baja (que son las que funcionan de verdad), los estallidos de cólera intencionados (selectivos) y sobre todo mucha inteligencia y regate. La Bestia de El Mundo es muchas cosas, pero de tonto no tiene un pelo. Por eso si le ladran es porque cabalga y hace daño. Temedle, porque es bueno; otra cosa es que esté equivocado de cabo a rabo y termine pero que muy mal.

Marty se pone a gritar – Julito cruza el Rubicón (Leer hasta el final)

24 Feb

“Tu partido, tu ideología y tu religión me la traen al pairo; para mí sois todos igual de imbéciles”. Probablemente la mejor frase de la historia la dijo un mercenario español al servicio del gobierno francés no sometido entre el 39 y el 45. Se llamaba Ricardo y la única huella escrita de su existencia la hizo Gervaise de la Rochelle, e indirectamente a través de la biografía que escribió su hijo Jabob. Al parecer el tal Ricardo era veterano de la Guerra Civil, del bando perdedor, y terminó en plena fase nihilista cuando se dedicaba a coleccionar Cruces de Hierro que arrancaba de los uniformes de los oficiales nazis que cazaba meticulosamente. Ésa era su misión y la hacía con sumo gusto. 

¿Ahora ustedes se preguntarán a qué viene todo esto?, y sobre todo, ¿qué tiene que ver con el titular del post?
Sencillo: el nuevo concejal de Cultura se llama Julio López Revuelta, un retaco que no supera los 170 centímetros de altura, ligeramente cabezón, de voz quejumbrosa y famoso en Salamanca por su tendencia a llenar los vacíos mentales con… ¿algo? Y Julio es la esencia de la frase de Ricardo pero al revés: le da igual todo, siempre y cuando su Amo en la Tierra esté contento. La diferencia estriba en que mientras el mercenario era un perro de la guerra al servicio de los Aliados, la nueva diana gigante de la Cultura en Salamanca (y si no, al tiempo) es el perfecto nihilista con flor en el culo. La noticia implica que además seguirá siendo concejal de Turismo y Festejos, es decir, que igual lo más rancio imaginable termina incrustado entre las obras de teatro de Animalario y el Festival de las Artes. “Julito” es famoso en la red cultural local porque un día confundió una procesión de Semana Santa con una performance… Es decir, que nos vamos a reír todos un rato porque para temblar y llorar ya está el resto de escritores, pintores, actores y gestores. Como Marty, que ya se parece al cuadro de Munch.
Desde Corso Expresso sólo se nos ocurren dos preguntas para el novato: 1. ¿Sabe usted quién es Enrique Marty? (Nos jugamos una cena a que lo confunde con Ricky Martin); y 2. ¿Cuánto le durará a Javier Panera este chico con acento madrilete y pinta de acabar de bajarse del cercanías de Móstoles? (Poco. Jamás subestimen a Super Panera). 

"Salamanca Negra" calienta motores

23 Feb

Post informativo, para variar. Ya queda menos para una de las citas preferidas de Corso Expresso en Salamanca: inicios de mayo, el Congreso de Novela y Cine Negro, la quinta edición de la semilla de lo que algún día debería ser una semana intensa de literatura y cine a gran escala que podríamos llamar Salamanca Negra o Semana Negra de Salamanca. Escribá y Zapatero mantienen silencio total, y apenas han filtrado algo, entre otras cosas porque el dinero no termina de llegar. De momento, y a la espera de que llegue ese 6 de mayo, tenemos el ciclo ‘De Negro’, que en cuatro jueves (empezó el pasado jueves 19) va a retratar a cuatro de los mitos fundadores del género: Henning Mankell (alter ego real del comisario Kurt Wallander, que ya tiene incluso serie de televisión propia en Suecia); Jim Thompson, uno de los malditos y creador de ‘1280 almas’ (el 26 de febrero a las 20.00 horas en el Salón de Actos de la Casa de las Conchas); Dashiell Hammett (creador de Sam Spade, ‘El halcón maltés’, ‘Cosecha roja’…, vamos, que no hace falta seguir – será el 5 de marzo, mismo lugar, misma hora); y por supuesto Arthur Conan Doyle, pater de Mr. Holmes y que no necesita más presentaciones (el 12 de marzo). Lo organizan los mismos tres “negros”: Javier Sánchez Zapatero, Antonio Marcos y Alex Martín Escribá. Vayan, que es gratis y algo aprenderán. 

Joker no ha muerto – Heath sí

22 Feb

Hoy domingo escribimos esta entrada cuando no sabemos quién ganará el Oscar, pero sí que es seguro que un fantasma les helará el corazón a muchos. Heath Ledger está nominado al mejor actor de reparto por hacer del Joker en ‘El caballero oscuro’. LC descubrió a este pedazo de actor australiano con ‘Brokeback Mountain’, pero también con ‘El secreto de los hermanos Grimm’, y algo más tarde cuando hacía de Bob Dylan en ‘I´m not there’. Un pequeño genio perdido para siempre porque el peor enemigo del hombre, su mente, se cebó con él enviándole al otro lado vía suicidio. Es una grandísima tragedia, porque hizo un papel superior en esa película. Se merecería, su hija y su familia, que se llevara el Oscar, pero algo nos dice que vende más el morbo y la posibilidad del mismo que el hecho supremo de que un muerte gane algo (salvo Raúl en el Madrid, claro). 

Todo esto nos sirve para entroncar con uno de los mitos modernos de mayor calado, ese hombre sin poderes superiores pero sí una resistencia única y todo tipo de gadgets que le convierten en uno de esos hombres-sombra que tanto nos gustan. Es el mismo que decía aquello de “Yo soy la noche” y que todos conocen como Batman, un personaje que este año cumple 80 entre nosotros y que no pare de reinventarse, ahora con el rostro de Christian Bale. 

Esta creación urbana y de deliberada raíz gótica surge del mismo caldo de cultivo literario del que salieron los otros hombres-sombra, gente como el atormentado pecador de ‘El cuervo’ de Edgar Allan Poe, el Edmundo Dantés de Dumas, el Vidocq de Titeuf o el alma lánguida de Arno Neuendorf en ‘Desde la colina’. Todos son seres caídos en el lado equivocado del camino que, sin volver al redil (bien porque no pueden o porque no lo desean por penitencia), luchan contra sus verdugos. Es un arquetipo creativo que se ha repetido en cada época, siempre bajo distintas máscaras, pero que con el arte posmoderno por excelencia recuperó hace ocho décadas su lugar. Un paso más hacia la literatura por otros medios, el cómic. 

Nosotros, la minoría de bufones

21 Feb

Es época de Carnaval. La legión de destrozapáginas que estos días habla de esta fiesta cristiana copiada de los laudatii paganos se regodearán en lo que los libros de estilo llaman “lugares comunes”: tópico tras tópico, sentimentalismos baratos que bien adornados se convierten en un canto a la socialización por la juerga, la gran especialidad hispánica. Así que oirán hablar de los Carnavales de Santa Cruz de Tenerife (ese Río de Janeiro de cartón piedra que permite a los canarios dar rienda suelta a su alcoholismo galopante mientras toda España ve sus fiestas, porque otras no se emiten por TV, hahaha…), de Las Palmas, de Cádiz (una anécdota, porque allí están de fiesta todo el año), de Ciudad Rodrigo (modelo de la España interior, que todavía parece tener algo de auténtico, pero todo será cuestión de que algún tarado lo declare patrimonio turístico y se vaya el invento al guano)… y de todos esos que sus paisanos aman irracionalmente sin pararse a pensar que son ya una sombra malparida de las viejas fiestas de Don Carnal, montadas para desfogue del personal creyente antes de que llegara el ayuno, los cirios, la peste a incienso y las calles del centro de Salamanca convertidas en pistas de patinaje (la cera cae y se hace sólida, ¿o es que no se dan cuenta?) mientras un montón de gente supuestamente pía pasea tallas de madera… y nos guardamos el chiste habitual sobre el atuendo de los nazarenos. 

En fin. Eso sí, se supone que la idolatría era pecado, ¿o no? Moisés cuando vio a los judíos adorar al becerro de oro ordenó matarlos a todos. ¿Que haría el viejo barbudo si viera a los católicos pasear esculturas exactamente igual que hacían los griegos, romanos y asirios? Maese Tejerizo dijo en cierta ocasión, en medio de un ataque de risa, que los cristianos se habían convertido en politeístas supersticiosos. Cuánta razón tenía…., o igual es que nosotros somos los últimos ilustrados racionalistas y toda esta parafernalia costumbrista nos parece primitivismo encubierto. Pero claro, somos una minoría de bufones… hahahah.