Archivo | diciembre, 2008

Alphonse Mucha y la Casa Lis – Mayo de 2009

30 Dic


Ya es oficial. En mayo de 2009 una selección de lo mejor del arte de Alphonse Mucha (1860-1939) verá la luz en las salas del Museo de la Casa Lis en Salamanca. Fue pintor y decorador de origen checo que desde 1887 llevó su talento y vida a París, ciudad con la que quedaría totalmente ligado a partir de entonces, hasta el punto de convertirse en uno de los máximos creadores y exponentes del Art Nouveau. Pero el verdadero salto de calidad fue en 1895, cuando hizo el cartel para el Théâtre de la Renaissance y su actriz principal, la gran diva Sara Bernhardt. Fue con el montaje ‘Gismonda’. Le gustó tanto al público y a la legendaria intérprete que le ofreció un contrato en exclusiva por seis años. En ese tiempo Mucha cambió la forma de hacer publicidad y de paso sentar las bases del estilo modernista. Además hizo las escenografías: exuberantes, estilizados. Fama y fortuna vinieron de la mano. A partir de ahí creó toda una serie de objetos y dibujos que marcarían a fuego la imagen de lo parisino y lo francés: y una vez más, tuvo que ser alguien de fuera. Mucha hizo pinturas, posters, avisos, ilustraciones, joyas, alfombras, empapelados, decorados…, de todo, incluso billetes, sellos y escudos para la nación checa después de su independencia en 1918. Su marca de fábrica la verán los salmantinos: mujeres jóvenes, hermosas, exhuberancia de fantasía y estética, atuendos neoclásicos, mucha naturaleza y cierto toque prerrafaelista. Tengan paciencia, llegará después de llevar millones de personas y euros a las salas de Barcelona y Madrid. 

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San Jorge es lo de menos (leer hasta el final…)

29 Dic


Poco antes de cambiar de ocupación y dedicarse a criar malvas, el viejo maestro de la montaña le dijo a uno de sus discípulos: “hijo mío, más te vale no volver allí donde dejaste huella”. En estos días de reencuentros y retornos a difusos palacetes en Brideshead nos acordamos del verdadero San Jorge, el viejo mito celta del guerrero que luchó contra los dragones en Britania e Irlanda. Al hacerlo, al que se siente desgraciado le diríamos que frente a la hipocresía, la malicia y el mamoneo siempre quedará la sinceridad (aunque duela), la fuerza mental (que tantos presumen tener y muy pocos la ejercen de veras) y el trabajo puro y duro. Cuántos cortesanos, mandarines y furcias mal pagadas en general y bufones en particular pululan por el mundo. Cuánta ceguera, cuánta ignorancia. Si leer un libro ha sido siempre un acto de valentía, hoy en día lo es incluso elevado al cubo, no por el hecho de aprender, sino por el hecho mismo de intentar aprender. Pero como dijo San Jorge (el auténtico, no el cristiano): “sólo los fuertes de espíritu sobrevivirán para ver un nuevo amanecer después de la batalla contra sí mismos y contra el mundo”. Tened esperanza, el trabajo siempre dará sus frutos. Especialmente aquellos que un día se fueron y al volver se dieron cuenta de cuán bastardo llega a ser la forma de vida humana llamada hombre. 

Pd: Lo de menos es que la Casa Lis traiga lo mejor del gran Alphonse Mucha en mayo. Ya hablaremos de ello más adelante, cuando la Navidad no genere tanta depresión mal negociada e interpretada por los demás. Acudamos felices a algún poema de Neruda o Benedetti, a alguna novela de Dumas, Salgari o Stevenson. Sean felices en este año que se extingue y en el próximo que nace. 

Das Blauehaus – El ángel atemorizado

27 Dic

La melancolía de la lluvia y la nieve siempre hacen brecha en los muros, y mucho más cuando ni esta ciudad ni el mundo dan algo que no sea la tristeza de ver que el ser humano no aprende nunca y se lanza una y otra vez contra la misma piedra. 

“Sonaba John Coltrane de fondo, las luces doradas y tenues, casi extinguidas, el aire con aroma a jazmín y menos cargado de lo que podría imaginarse Kavafis, que seguía apoyada en la oscuridad del fondo de la sala, entre sombras, con los ojos encendidos en busca de algo. Lo encontró en una silueta delgada y arqueada. Fina melena azabache, rostro anguloso, ojos negros como tizones de carbón consumido. Subida a un taburete, una curva detrás de otra, las caderas anchas, las piernas cruzadas, atenazadas por el miedo al mundo, a sí misma o a un pasado que pudiera volver para hacerle daño de nuevo. Las manos pálidas, aferradas a una copa como si fuera un salvavidas, la vista perdida, en todas direcciones y siempre en el mismo punto: el amplio espejo que se abría en un lateral. Kavafis la silueteó mentalmente, la hizo suya con un simple vistazo y percibió que a su espalda brotaban las alas de un ángel que no quería estar allí, aterrada, y deseaba volar lejos, como los arcángeles de Wenders sobre el cielo pasado de un Berlín perdido para siempre en la noche. “Yo entraré en tu corazón con sólo desearlo, yo te liberaré del miedo, yo te haré volar” susurró Kavafis desde lo lejos, los ojos del lobo depredador sobre la tenue curva que empezaba en su cuello y perfilaba el cuerpo hasta los muslos, una gran S mayúscula que buscaba felicidad…”. 

Tres propuestas para llenar el tiempo

26 Dic

Olvídense de grandes conciertos o de exclusivas musicales. La Navidad es tiempo de adjetivos como “entrañable”, “familiar”, “regalos” y demás palabras que a unos les convierten en almíbar humano y a otros les ponen los pelos de punta. Pase lo que pase, los únicos que ganan aquí son las productoras y discográficas, que echan el resto para alentar el consumo y sacar de la manga el último as en forma de recopilatorio, edición especial o el típico disco de invierno-Navidad que suena a campiña nevada en medio de la nada o a Santa Claus dándole a la campanilla para excitar el instinto derrochador (o el homicida, que hay mucho traumatizado suelto). Así que para subirnos a la ola de unos tiempos en los que nadie es rico pero quiere parecerlo, vamos a recomendarles algo diferente: es gratis, necesita su tiempo y además no es para siempre, así que no podrá usted escudarse en que “está ahí, ya iré”. 

1. Centro de Fotografía de la Usal. En el Patio de Escuelas, la sala mayor, alberga ‘Visiones‘, una retrospectiva de las relaciones entre urbanismo y humanidad, ese micromundo de cemento, cristal y acero en el que vivimos y que los fondos del CF consiguen dar fondo y forma. Un aplauso para Bernardo García Bernalt, que ha resucitado un catálogo inmenso de valor idéntico. Hasta el 1 de febrero.

2. ‘Los tebeos en la Guerra Civil’. Sala Santo Domingo. Visión de conjunto de ambos bandos sobre la propaganda de guerra destinada a los niños a través de los cómics de la época, tan ingenuos como tendenciosos, tan crueles (por lo que se adivina detrás) como primitivos. Y sobre todo, reveladores, muy reveladores, de cómo era la forma de pensar de un tiempo aciago. Hasta el 25 de enero

3. Retrospectiva de los años 30 de Horacio Coppola, el gran fotógrafo argentino de la modernidad, el que confundió Buenos Aires con Nueva York o París y se hizo amigo de Le Corbusier o Picasso. Imprescindible el ojo geométrico de este hombre vivo (con 102 años) que marcó a fuego la identidad visual de las ciudades occidentales, igual que Lang y el expresionismo alemán en el cine de la época. Hasta el 11 de enero.

Charles Dickens y la verdadera Navidad

25 Dic

La verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en la Biblia. Sí, efectivamente esta vez no hablaremos de cultura sino de fiestas, porque es Navidad y en estas fechas sólo la lírica decimonónica tiene cabida en los auditorios y escenarios. ¿Para qué gastarse 20 euros en escuchar a Verdi, Beethoven o Puccini cuando se tiene una mariscada en la mesa? Pues eso, que como decían los goliardos, “primero la barriga y luego el alma, que la primera siempre mendiga”. Lo cierto es que la fecha que usted celebra hoy es una invención surgida de varios concilios encadenados y del capricho de Constantino el Grande. De todas formas, la verdad es mucho más frívola, pero tendrá que leer usted hasta el final para saberlo. Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del “Natalis Solis Invicti” o “Nacimiento del Sol invicto”, asociada al nacimiento de Apolo. Cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre del gregoriano actual. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús. Los pueblos germánicos tenían el 26 de diciembre como la fecha del nacimiento de Freya, diosa del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne (¿les suena?) que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo. Y eso por no hablar de los ritos celtas que desde el norte de Escocia hasta el sur de Portugal asociaban el Solsticio de Invierno con su particular panteón naturalista. Así, la costumbre pagana se convirtió en sello cristiano por una pura convención, lo que debería hacernos pensar a todos muy seriamente sobre la seriedad del cristianismo…, pero ésa es otra historia. 

Y ahora, la verdad: ¿saben quién fue el verdadero responsable de que la Navidad actual esté asociada al árbol, las reuniones familiares, la compasión, los regalos (versión materialista de la generosidad con los pobres), la nieve y los buenos sentimientos? ¡Fue Charles Dickens! Su ‘Cuento de Navidad’ se hizo tan famoso en los países anglosajones (todos los años era editado y distribuido en reuniones sociales y colegios) que terminaron por convertirlo en modelo a seguir de la virtud, muy protestante, por cierto. Y de paso, nosotros nos lo tragamos con el ascenso de la cultura “english” en el siglo XX. Así pues, Literatura 1, Mundo Real, 0. Quién lo iba a decir, el torturador de Oliver Twist…

Coldplay y los poemas visuales que encuentran sonido

23 Dic


Dijo en cierta ocasión Gervaise de la Rochelle, cuando se sintió tranquilo una vez concluyó el Armagedón europeo de los años 40, que sólo hay una cosa mejor que encontrar la perfección, “y es ser capaz de presentirla y conocerla con las tripas y luego, un día cualquiera, encontrarla materializada”. En parte, el adiestramiento y conocimiento cultural no es un nirvana al que se llegue, una especie de estación final: es, como la virtud, un ejercicio continuo y diario. Por eso, cuando descubrimos fielmente materializados nuestros sueños creativos tenemos doble placer: 1. el hecho mismo de haber hallado la música, el cuadro o el libro que llevamos años desando escuchar, ver o leer, que colma todas las aspiraciones, y 2. saber que nuestra intuición no estaba equivocada y que si ponemos un consultorio con velas negras nos forramos. Así que mientras estábamos inmersos en la literatura no nos habíamos percatado de verdad de lo que era Coldplay: un grupo que quizás ya ha empezado su decadencia pero que ha dejado tras de sí un rastro en forma de pepitas de oro musicales que hasta hace bien poco habían pasado sin pena ni gloria por esta redacción. Sí, vale, alguna que otra canción, como ‘Clocks’, por ejemplo, o puede incluso que ‘The scientist’, pero no habíamos atisbado en el horizonte lingotes como ‘Green eyes’, ‘Amsterdam’, ‘Talk’, ‘X & Y’, ‘Speed of sound’, ‘Lost’, ’42’, ‘Yes’ o ‘Violet hill’. 

Todas ellas han tenido la virtud de servir de banda sonora a mundos literarios que tenían imagen pero no sonido. Una vez unidas ambas dimensiones el resultado ha convertido a varios miembros del Equipo en zombis incapaces de salir del bucle, especialmente para quienes están detrás de Das Blauehause, que mendigaban las notas del poema visual que tenían en la cabeza (porque para algunos, pobres de ellos, no hay historia sin música, ni música sin imagen). Ya lo encontraron. Por supuesto esta declaración es insensible a las críticas, y para algo recordamos el viejo adagio de general romano Cassius, espada en mano: “Esto es lo que hay, y si no te gusta mejor te subes a esa colina y gritas, porque mis legiones y yo nos hemos quedado sordos”. Traducción: guárdense las críticas, no serán admitidas. 
PD: les recomendamos vivamente alguna de las 36 variedades de chocolate en taza del Erasmus (la web está en la lista de asociados), concretamente la mezcla equilibrada de cacao sudamericano con café y virutas de caramelo. Como ven, nuestros tentáculos llegan muy lejos…

Salamanca y sus círculos viciosos culturales

22 Dic


Una vez más, A.C. Blacksmith ha dado en el clavo en lo respecto a la realidad cultural de Salamanca. Un ejemplo: los musicales como ‘Hoy no me puedo levantar’, que no cubrió ni de lejos las expectativas de público. No hay estrenos en Salamanca porque: 1. no cuenta con auditorios para suficiente gente como para albergar un estreno nacional, 2. los que hay, además, no tienen capacidad logística para grandes montajes, que son además los que atraen a la gente, 3. los amantes de los musicales, óperas y grandes apuestas teatrales viajan a Madrid o Valladolid para ver estos espectáculos. El resultado es que la oferta se degrada antes incluso de que llegue nada a la ciudad. Así que los gestores se ven obligados a tirar de cantera para completar el equipo: bueno para los grupos locales, pero malo al mismo tiempo porque son el relleno del pavo, no el pavo en sí. Todo esto nos lleva a lo mismo de siempre: en lugar de apostar por un gran teatro polivalente, nuevo y con gran capacidad (y pensar más a lo grande y menos en lo local) pues se apuesta por tres o cuatro escenarios pequeños; y lo mismo con las salas de exposiciones. Allá vamos con el latigazo: ideas pequeñas, resultados pequeños. El último clavo ardiente que le queda a la ciudad es el Festival de las Artes, lo único que puede poner el nombre de Salamanca en los grandes circuitos, pero si esa oportunidad es desaprovechada por los organizadores (y aquí no tiene la culpa de nada el poder público salmantino) entonces estamos en lo mismo una y otra vez, un gran círculo vicioso de donde es imposible salir.