Archivo | septiembre, 2008

Caja Duero y el maletín de Wellington

30 Sep


Música de fanfarria. Caja Duero ha vuelto a dar un pelotazo cultural, esta vez cogida de la mano de la Junta de Castilla y León, haciendo además honor a esa máxima de gestión que tanto gusta en este rincón: “más vale uno bueno que diez mediocres”. La exposición ‘La nación recobrada’ que se inauguró este lunes pasado y que estará abierta en la Sala Caja Duero del palacio de San Boal hasta el 16 de noviembre es la máxima expresión de lo que supuso la Guerra de Independencia en Castilla y León. Tirando un poco de fondos regionales, de museos extranjeros, y de algún que otro préstamo de esa Arca de Noé cultural que es El Prado, Salamanca tiene una visión global sobre la sociedad de 1808 y años posteriores, un vistazo vertical y horizontal de cómo era aquel mundo. Lo más interesante, gustos pictóricos goyescos aparte, son el palanquín de María Luisa de Parma (¿la usará Julio Fermoso para ir a las reuniones de la ejecutiva de la entidad?), los informes militares del ejército español e inglés de la época y, agárrense. el maletín de campaña de Wellington. Ahí es nada. Sólo por ver eso merece la pena. Para una vez que hay algo buen Salamanca… (¿cuántas veces habremos dicho eso…?). 

De la filosofía china y el Síndrome de Montecristo

30 Sep


La filosofía china da para mucho. Es el conocimiento que se bifurca en dos líneas: el de la sacralidad de la vida en armonía con la naturaleza (tao) y el de la integración del individuo dentro de la maquinaria general en aras de la eficiencia (Confucio). Para un occidental es difícil asimilar ambas, pero para un periodista que trabaja más de la cuenta sin que ese esfuerzo y su talento sean reconocidos, entonces uno debe optar, por muy occidental que sea, por asimilar alguna de las líneas. Se puede ser confuciano y pensar: “bueno, no me reconocen, pero mi trabajo vale para que el todo siga adelante y en eso me satisfago” (risas enlatadas). Corso Expresso, decididamente, no es confuciano. Los “malditos hombres blancos” somos demasiado fariseos, fenicios y ladinos como para abandonar eso de “tanto trabajo, tanto dinero”, que suele traducirse en “¿no pagas?, no hay trabajo”. Dios bendiga el amado capitalismo que nos convierte a todos en sinceros y cínicos mercenarios, todo a un tiempo. 

Así que los plumillas esforzados, esos que viven en la sombra de efigies más altas, desempeñando funciones que le son abonadas, trabajando de más, deben tragarse el amor propio en beneficio de ese equilibrio taoísta que nos reconforta, pero sin olvidar que somos individuos que merecen respeto, reconocimiento y, sobre todo, dinero. Porque cuando se tiene un sueldo exiguo, se curra de más y encima no se reconoce nada de eso, entonces es cuando se convierte uno en un revolucionario anarquista capaz de lo que sea por (abrimos comillas) “joder la puñetera maquinaria y pasarme la eficiencia de las narices por el forro de lo coj….”, tal y como dijo un periodista cercano no hace mucho. “Arrieros somos y en el camino nos encontraremos”, apostilló. Y recen, queridos, para que no sea con este sujeto, que hay mucho neurótico con el Síndrome de Montecristo por ahí suelto y “las venganzas son terribles, terribles, ¡terribles!” (como dijo el Pato Lucas en cierta ocasión en uno de sus episodios clásicos de la Warner).  

El Reino de la Novela Gráfica

28 Sep

Hace mucho que el cómic dejó de ser aquello que rellenaba las páginas de los tabloides entre los deportes y las noticias de economía. Hace también mucho que el cómic en España escapó de las garras de lo obvio y de los submarinos de la subversión de los tiempos franquistas, cuando TBO o el Capitán Trueno eran lo poco que el verdugo dejaba escapar entre los dedos. Pero han hecho falta casi treinta años para que la novela gráfica ibérica haya escapado de la ignorancia supina de los medios y la sociedad española, anclada todavía en ese mediocre desprecio que es la ecuación cómic=niños o adolescentes retraídos. La Casa Encendida de Madrid, el IVAM y el cada vez más poderoso Salón del Cómic en Cataluña dejan muestras de que eso no es así.

Dos generaciones se entrecruzan hoy; por un lado la que supera los 30 años y lleva muchos callos en las manos, gente como Paco Marchante, Luis Durán, Paco Roca, Ramón Trigo, Raquel Azlate o Carlos Maiques, por citar apenas un puñado de los que ‘El Cultural’ ha laureado en sus páginas en la última semana de septiembre. También habla de esa nueva hornada que sale sin complejos y con la idea de que lo revolucionario y antisistema quizás sea tan espúreo y estéril como el tradicionalismo. Marca tendencia el equilibrio. Todos marcados por el año 1977: Luci Gutiérrez, Gustavo Rico, David Rubín, Fidel Martínez, Carlos Vermut, Alberto Váquez, Alfonso Zapico o el ruso adoptado Nicolai Troshinsky. Falta uno, el exiliado laboral David Aja, un rebotado de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca que abre a machetazos el camino de la novela gráfica y deja a sus compañeros de promoción dedicados a hacer arte por los medios de siempre. Las dos ilustraciones son suyas.

Lluvia azul (Das Blauehaus)

26 Sep

La Blauehaus ataca de nuevo. “Llueve azul sobre la materia gris”, que solía decir Gervaise de la Rochelle los días que no tenía que escapar por salvar su vida.

“De todos los trabajos inservibles el del cazador de almas es quizás el peor de todos. Camuflado tras la apariencia de un ser desolado y necesitado, el cazador realiza todo tipo de pericias para poder cercar, lentamente, el alma de su presa. Bien sabía Kavafis lo que quería decir Kassovitz, la otra K, el reverso encarnado y bermellón de su espíritu azul, el mismo que se balanceaba sin cesar al otro lado de la cuerda que había tendido Kavafis. Le miraba a los ojos, dos lagos azules en los que las palabras retumbaban para llegar aún más lejos, hasta sus labios de reina del bosque, el mismo en el que se refugiaba sin cesar. ‘¿Por qué es un trabajo inútil?’, preguntó ella. Porque los trabajos de amor siempre son perdidos, porque el cazador es un iluso que cree coleccionar voluntades cuando en realidad se limita a exhibir su lastimera soledad en busca de una reina para el trono desvalido de su existencia. Somos esclavos en busca de ama que nos haga sentir bien, nada más que eso. ¿Sabes cuántas almas he intentado cazar a través de los años? Cientos, quizás miles, pero apenas he podido encadenarme realmente a un puñado de ellas, quizás demasiado ociosas como para no permitirse el lujo de dejarse llevar por un par de frases susurradas al oído, por los ojos llorosos de quien mira bajo la farola de su sombrío funeral adelantado. Al final siempre perdemos, siempre somos apartados por el viento del capricho hacia algún rincón donde no molestemos. ‘Somos pura soledad’ dijo ella mientras miraba a la calle. Berlín era de agua y granizo esporádico, era de asfalto reluciente, de sombras huidizas que volaban de toldo en toldo intentando escapar de la agujas de plomo que caían desde el cielo. ‘Llueve azul’ susurró Kavafis mientras unía sus manos y rezaba para verla pasar una vez más”.

Las diez óperas de la temporada

26 Sep

Como somos buenas personas y no queremos que nadie pierda oportunidades de disfrutar de la crema de la tarta, vamos a desgranar dónde podrían los melómanos creyentes depositar su dinero. Porque el vil metal sólo sirve para comprar tiempo y placeres, lo demás son diferencias espúreas. Centrémonos en las óperas, por una vez. Las diez mejores oportunidades de demostrarse a sí mismos que el mayor espectáculo del mundo no es el circo, sino la fusión de música, teatro y poesía que siempre ha sido la obra operística. Y aunque algunos prefieran la música a secas (raros siempre los hay, entre ellos Corso Expresso), estas diez perlas son para recordar:

‘Un ballo in maschera’ (Verdi). Teatro Real de Madrid, del 28 de septiembre al 19 de octubre.

‘Tiefland’ (Eugen d’Albert). Teatro del Liceo de Barcelona, del 2 al 20 de octubre.

‘Doktor Faustus’ (Ferrucio Busoni). Teatro de la Maestranza de Sevilla, del 21 al 27 de octubre.

‘Turandot’ (Puccini). Teatro Villamarta de Jerez, del 23 al 25 de octubre.

‘Parsifal’ (Wagner). Palau de les Arts, Valencia, del 25 de octubre al 7 de noviembre.

‘Elegy for young lovers’ (Hans Werner Henze). Teatro Arriaga de Bilbao, del 29 al 31 de enero.

‘Otello’ (Verdi). Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife, del 4 al 8 de noviembre.

‘The Rake’s Progress’ (Stravinsky). Teatro Campoamor de Oviedo, del 23 al 29 de noviembre.

‘Aroldo’ (Verdi). Palacio Euskalduna de Bilbao, del 28 de marzo al 6 de abril.

‘Lady McBeth de Mtsensk’ (Shostakovich). Teatro Pérez Galdós de Las Palmas, 8 y 9 de abril.

La soledad del corredor de fondo

25 Sep


La cuestión, en el fondo, es echarle la culpa a alguien. Somos rehenes de las circunstancias, de las experiencias, pero también de nosotros mismos. El mundo es un lugar hostil y miserable donde no hay apenas lugar para la justicia, que diría el bohemio existencialista, pero también es un tablero de juego en el que poder mover piezas y ser astuto para conseguir lo que se quiere. Por cada desgraciado que mira hacia el cielo nuboso buscando una respuesta a los azotes del mundo y la vida hay un psicólogo buhonero que dice que todo está en nosotros mismos, como si echarle la culpa al individuo de lo que sucede fuera sirviera realmente para algo que no fuera amedrentar al pobre diablo. Estamos más que hartos de esa salida fácil que en realidad, al final, no sirve de nada. Porque por cada individuo que despierta a la autoconciencia a través de esa culpabilidad hay otros nueve que se hunden todavía más. Pero tampoco echarle la culpa al mundo y a la sociedad de todos nuestros males es la solución. 

Una vez más, ni el comecocos aprendiz de científico ni el progresista escaqueador tienen razón: como todo, es cuestión del justo término medio, un concepto tan fácil de entender como difícil de asumir por el ser humano medio. El individuo está determinado en un alto grado por el entorno, pero también por las limitaciones impuestas a sí mismo, por lo tanto sólo queda mirar hacia dentro, intentar solventar lo que se pueda y ajustar luego cuentas con el mundo, porque la factura empieza a ser alta. Es difícil, pero si no fuera así viviríamos en una utopía eterna que anularía la imaginación. No seríamos humanos, seríamos ángeles ñoños. “No pain, no glory” cantaban The Scorpions en una de sus más memorables canciones. Es duro, sí, y cada amanecer se convierte en breves segundos en una losa de granito difícil de superar, y a media mañana desearías cortar y disecar la cabeza de más de uno; y por la noche la cabeza duele, el alma se resquebraja y las piernas flaquean. Y todo eso no es culpa nuestra, sino del entorno. No obstante, depende de nosotros mismos la forma de cabalgar sobre esas malas olas que vienen y van sin cesar. La otra opción es hacernos nietzschianos y apechugar con la carga de vivir contra el mundo a cada suspiro. Y no es plan. Corso Expresso lo sabe porque ya lo intentamos en más de una ocasión. Habla la experiencia. Así que aprieten los dientes y sigan corriendo, que esto no son los 100 metros lisos sino la maldita Maratón (puñeteros griegos…).

PD: Este post está dedicado a alguien que hizo ademán de derrumbamiento. Never surrender, que decían los pilotos de la RAF en el 41, cuando Londres ardía cada noche. 

Gracias a Dios – La Usal y el Tord Gustavsen Trío

24 Sep


Si no fuera por la Universidad de Salamanca muchas cosas nunca pasarían en esta ciudad. Y eso que apenas cuentan con un 20% de la millonada que tienen otros para traer, finalmente, mediocridades. Con poco dinero, este otoño la Usal se las ha arreglado para poner en marcha otro ciclo de jazz, ’88 En Blanco y Negro Jazz’, una miniserie de cinco conciertos que gira alrededor de unos de los instrumentos sacros del género, el piano. De ahí la referencia a las 88 teclas, al blanco y al negro, a la fusión de estilos y desarrollos a través de ese pentágono que iniciará el 10 de octubre Stefano Bollani (Auditorio Fonseca, 21.00 horas, 6 euros la entrada) con ‘Piano solo’, donde sobra decir qué va a hacer. Luego, el 31 de octubre, vendrá el americano Mark Copland (idem), que estrenará en España su espectáculo solitario ‘Piano’; más tarde, el 14 de noviembre, el Barry Harris trío (piano, contrabajo y batería, también el mismo lugar, hora y precio); el 23 de noviembre el Tord Gustavsen Trío (en la foto, con piano, batería y cello más bajo – marquen la fecha, por Dios…), y finalmente el 14 de diciembre la Big Band de la Usal bajo la dirección de Alberto Palomares. En este último caso la entrada será libre hasta completar el aforo. 

Ustedes no pueden vernos, pero estamos de rodillas dándole gracias a los dioses para que alguien se acuerde, de vez en cuando, de los lastimeros mendigos de algo más que pop-latino, pop-español y pop-chorrada que suele infectar el verano nacional sin que nadie haga nada para evitarlo. Mil gracias (las lágrimas resbalan por las mejillas). 

PD: la Usal ha preparado más cosas, de las que ya daremos cuenta más adelante. También hay que decir que existe un abono de 16 euros que cubre todos los conciertos de pago y que se puede comprar en la Hospedería Fonseca de 11 a 14 y de 17 a 20 horas de lunes a viernes. También una hora antes de cada actuación y en http://sac.usal.es.