Número de marzo de El Corso

7 Mar


Saludos a todos: ha llegado el número 14, el de marzo, de El Corso. Este número es especial: entre los colaboradores, Darío Tobes, que traza la crónica de lo que fue la pasada edición de ARCO Madrid; también una nueva entrevista, al escritor y ensayista Fernando Iwasaki; la crónica del resultado de los Goya de este año, de los más polémicos. En Letras abordamos la actualidad del género negro en España, mientras que en Ciencia echamos un capote a esos cerebros que huyen porque en la piel de toro no es posible ser científico.

Y una gran novedad: nuestro primer concurso de microrrelatos en 300 palabras. No lo dudéis, presentaos y ganaréis cinco libros tan difíciles de encontrar que son un gran regalo en sí mismos. 
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Si la Iglesia hubiera sido copernicana

4 Mar

Hoy hace 395 años que el catolicismo empezó a echar el freno de la Historia, o mejor dicho, inició el camino sin retorno de quedarse fuera de ella. Hace 395 años, y habrá que prepararse para la vendetta racionalista dentro de cinco, que Roma condenó el libro de Copérnico en el que estaban compiladas sus teorías astronómicas, primer paso fundamental para iniciar la Revolución Científica, los pilares sobre los que construyeron Galileo, Newton, Kepler, Tycho Brahe, Huygens, Descartes o Francis Bacon la nueva civilización que hoy nos estructura. 

Fue la primera de muchas prohibiciones, censuras, reprimendas fuera de tiempo y sentido que lentamente, como el batir de las olas contra la costa, pulieron y destrozaron su imagen frente a la sociedad. De dueña y señora de la concepción del mundo a, ya en muchos casos, estorbo al progreso de la civilización. Aferrarse a dogmas siempre será de perdedores, salvo cuando se trata de aquel que es irrenunciable, el nacido del derecho natural, la libertad. Pero, quién sabe. Siempre hemos pensado qué hubiera ocurrido si, en lugar de hacer lo de siempre (reprimir), algún tipo inteligente del Vaticano hubiera dicho eso de “esperad un momento, que se me ocurre algo mejor…”. 

Si la Iglesia Católica hubiera sido más lista, si hubiera sido más flexible con sus propios dogmas de Fe (que cambió a su antojo durante la época romana y entonces no parecían ser inamovibles), entonces podría haberse convertido en protectora de las ciencias. Podrían haber protegido a Copérnico de otros fanáticos, y luego patrocinado a Galileo, habrían podido invitar a Roma a investigar a Newton, y más adelante, con la fama ya forjada, durante el siglo XVIII habrían sido el amparo de la segunda tanda de genios con Lavoisier a la cabeza. Luego, en la Revolución Industrial, podrían haber también tenido algo más de miras, abrir sus brazos y decir eso de “proletarios del mundo, uníos, pero conmigo”. En realidad muchas de las críticas a la religión eran parte de los tópicos de la derecha burguesa europea, así que se podrían haber mitigado a favor de un teísmo mucho más cristiano, con un Dios católico piadoso y arquitecto del mundo a un tiempo. 

A fin de cuentas, fue la Iglesia la que promovió muchas universidades y la que inició los cambios filosóficos para poder dar origen luego a la ciencia y el humanismo. Figuras como Guillermo de Ockham o Santo Tomás no habrían sido posibles sin la mano izquierda vaticana. Pero todo tiene su lugar, su tiempo, su momento, y ahora, 395 años después, es casi imposible borrar tantas hogueras, tantas represiones, la Inquisición, las purgas… no importa cuánto amor social puedan dar, están marcados para siempre para la civilización. Una pena.  

El juicio del burro y el arte

28 Feb

Avanza como un huracán, como una ciclogénesis de nuevo cuño, el juicio sumarísimo del pueblo. Como si Ortega y Gasset entrar en bucle en cada cabeza, todos a una remando para aplastar la cultura. Sobre todo el cine español, al que nunca hemos quitado méritos artístico pero sí organizativos. Quién nos iba a decir que leer a Luis María Ansón en ‘El Cultural’ iba a reflejar tan bien lo que muchos opinamos. Escribe como una gran espiral que desde lo difuso se concentra en lo obvio, creando una figura con las palabras que llega a un buen puerto. Más o menos digno, pero esa es otra historia. 

Recomendación del último número: mientras la mayoría aplasta los gustos del resto, sólo unos pocos ven cultura y arte donde lo hay. Existe, siempre ha existido, una columna de resistentes abnegados que odian fieramente cualquier tipo de vanguardia. Es lo que una vez nos dijo un artista: hay gente que se quedó anclada en la figuración de Entreguerras y aquí paz y después gloria. Ante la duda entre el arte y el artificio, suelen optar, por defecto, en un 99% de los casos, por lo segundo, por lo que convierten en peste, mentira, fraude y mierda cualquier demostración de arte contemporáneo. Como en todo hay de uno y de lo otro, pero el juicio del burro siempre es infalible, inefable y tan válido como un meteorito en la cabeza: puede pasar, pero es muuuuuy improbable. 

Por eso los ataques rencorosos de los “apestados, los casposos” contra la nueva creación son como la pataleta del niño. Nos dicen que, por ejemplo, Enrique Marty juega a provocar pero que eso no es arte. Vale, entonces, ¿por qué a tanta gente le transmite algo, por muy desasosegante que sea? Hasta el humano más culto del mundo puede caer en ese error, porque ya avisó Gadamer que somos el resultado de los prejuicios heredados y los creados. Para todo lo demás, la educación. Y lo imploramos, no caigáis en el mismo error. Si no lo entiende, intente saber por qué. Preguntar es tan humano como errar.

Trueba se pone "disney"

27 Feb
Algo debe ir muy mal en el cine si Fernando Trueba se pasa a la animación y, después de la presentación, dice en una entrevista que algunas historias “sólo se deben hacer con animación”. Es decir, que el director ha encontrado la maravilla de que los dibujos te hagan caso. No está mal que Trueba y el pater familias del diseño nacional, Javier Mariscal (tocanarices convencido a uno y otro lado de la identidad del triángulo catalán), se pongan manos a la obra con un filme de dibujos animados como ‘Chico y Rita’, inspirado en la línea clara made in Hergé y con música de jazz y cubana de fondo. Una maravilla.

Pero no deja de ser también cierto que lo que no hacen con personas reales es en detrimento del cine. Loable intención la de estos dos, que seguro que repiten por la buen acogida de los críticos (otra cosa es el público, que preferirá a Sandler y Aniston juntos, vida normal reduccionista obliga), y que esperamos todos que no se vayan del cine. Después de la tormenta de los Goya y del adiós final con traca de Álex de la Iglesia, no estaría mal algo de sosiego.

Esto nos lleva a sabe que a Maribel Verdú la tocaron para que fuera vicepresidenta, que quien ha dado un paso al frente es Bigas Luna (aaaaaaaaah) y que todo se inclina a pensar que lo bueno hecho por el vasco se irá al guano con cualquier otro. Mucho más cuando se escuda diciendo que quiere hacer a la Academia “algo más sexy”. De eso a presentar los Goya del año que viene, si le eligen, en bragas, hay solo un paso. Y si no, al tiempo. Mientras tanto, recomendación de la algo almibarada, a veces difícil de entender (el acento cubano es lo que tiene) pero musicalmente sobrecogedora ‘Chico y Rita’. Y ¡larga vida a Bebo Valdés!

Hasta pronto, Lex Luthor

23 Feb

Sirva este espacio como un sentido adiós y homenaje a nuestro Lex Luthor particular. No es que le guste mucho el apodo, el alias, el aka (dicen los anglosajones, as know as), pero su reluciente calva era una forma de demostrar brillantez, sentido común, valores, y un corazón muy grande. Se puede estar de acuerdo con él o no, pero por encima de las esquirlas sigue estando el fondo de un profesor, un compañero, un amigo, la lucidez de quien se da cuenta de que las cosas son de una forma y no de otra. Y como decía el emperador Claudio (antes de ser “despedido” por los pretorianos a cuchilladas, si es que…), “el sentido común es el menos común de los sentidos entre los hombres”. Difícil encontrar gente de una pieza hoy en día, como los de antes, por eso recordamos a Jenofonte, que en la Anábasis recuerda palabras de Homero al decir que “una amistad vale tanto como un cofre de oro; el primero tendrá tu mano, el otro sólo te las llenará para ocuparlas”. Así pues, querido Luthor, nada pierdes tú, más bien los demás. Este remedo de ‘Lisístrata’ ya no será igual sin el destello en la testa.

Passage du Silence

20 Feb

“Puedo tolerar que sean diferentes de mi, puedo tolerar que recen a otro Dios, puedo entender que tengan ideas propias e intentan ponerlas en práctica. Puedo tolerar el fracaso y la derrota, porque son las opciones reales. Pero si hay algo que ni perdono ni tolero es la ignorancia, y mucho menos el orgullo de la misma. Hacerlo es como extender el silencio atronador sobre la civilización, crear la calle del silencio (Passage du Silence)”.

La frase es tan lapidaria como inequívoca. La podría haber firmado cualquier persona con entereza y visión a largo plazo, pero si la obsesión por la educación y el conocimiento estuvo en mente de alguien, sin duda fue en la de muchos supervivientes de los años 40, de gente como Gervaise de la Rochelle. Es suya, pero insistimos en que la podía haber firmado cualquiera. Es un mal endémico que debe tener alguna vocablo en griego que ahora no recordamos, pero la alegría de la ignorancia es un rasgo distintivo de la mediocridad y de aquellas personas que deberían estar muy lejos del poder. Sin embargo, en España y en otros lugares, pero con mayor insidia en muchos medios de comunicación de todo tipo y condición, esa peste crece y se expande, aposenta su señorío sobre todo lo que se mueve y cercena cualquier intento de progreso o intelectualidad. Es la larga sombra de lo que Arendt denominaba “personalidad burocrática”. Todo aquello que no entiende simplemente no tiene valor, porque no admite que él/ella, ostentando el poder de mando y decisión, pueda equivocarse. Su universo finito empieza y termina en su cabeza, de tal forma que jamás tolerará o admitirá que aquello que desconoce, que es mucho, pueda convertirse en algo bueno. Siguiendo ese razonamiento de ratón, devora a los leones que tiene alrededor y de paso afianza su poder.

Decía el general Escipión que un verdadero líder es aquel que rellena su ignorancia con la sabiduría ajena, que no teme no saber, sino equivocarse al enjuiciar mal. Pero no todos son generales romanos educados como griegos desde la infancia. No todo el mundo puede acceder al conocimiento, bien por pereza innata, bien por falta de dinero. Es el gran reto. Dicen que España es tan vulgar muchas veces porque la educación no era accesible a todos en la generación nacida en los 50 y 60. Puede ser, pero hoy ya no hay excusa: todo está disponible en la red, en las bibliotecas, en las universidades a distancia. Aprende quien quiere, y el que no, simplemente vegeta hasta convertirse en un peso muerto para el resto. Decía Steve Jobs que nunca se deja de aprender y evolucionar; Bill Gates sigue devorando libros de biología o física en sus ratos libres, leer no es un entretenimiento, es un acto de fe en uno mismo. Rellenar las horas con divertimento es desperdiciar la vida de uno mismo. La alegría de la ignorancia es el suicidio colectivo. Y no hay excusas salvo la ineptitud, que tampoco es admisible. 

Ponga un mecenas en su vida

19 Feb

Querida ministra Sinde, sin nombre de pila ni el otro apellido, con confianza: teniendo en cuenta la que está cayendo, en lugar de pretender hacer una gran ley para fomentar las artes plásticas, simplemente haga lo que le han pedido desde hace años los que saben de esto (galeristas, marchantes, artistas, directores de centros de arte) y cambie la ley de mecenazgo. Tal cual: en España le pueden cobrar a un coleccionista el 18% de IVA por una pieza, no vaya a ser que un cuadro sea igual que comprarse un Audi Coupé… Fuera, es a veces sólo del 4%, amparados en normas especiales que hacen que comprar arte desgrave, tanto a particulares como instituciones. 


Entre una fiscalidad inteligente y el “que no se escape ni uno de pasar por caja” en España se optó hace años por lo segundo. En el país de la picaresca había que invertir la leyenda negra del listillo fenicio, pero aquí sigue habiendo mucho pirata y muy poco inversor. En cuanto lo ha dicho el ministerio todos le han cantado lo mismo: de buenas intenciones ni se come ni se vive. Porque en el fondo, todo esto, sólo implicará más burocracia, más instituciones, más filtros, más gente por en medio para algo tan sencillo como “me gusta, me lo llevo, desgravo y así tengo para comprar otro más”. ¿Es falta de sentido común o realmente la obsesión por controlarlo todo no tiene fin? Y lo peor, querida ministra, es que cuando usted tenga que volver a ser guionista (a ver quién la contrata después de lo que ha montado…, aunque productores y directores agradecidos los habrá siempre) como antes, su sucesor (probablemente del PP) hará exactamente lo mismo.